http://tengomiedoaperdertusojos.blogspot.com/ La autora busca editar sus reflexiones, poemas, algunos cuentos. Su contenido es en cierto modo filosófico, no hay referencias a otros temas que no sean los fundamentos de la vida.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Muerte asesinato
no intenté vivir la vida
como si fuera yo su dueña
sé que todo lo debo
aunque fracasé en el entretanto
porque tuve miedo que murieran
los más queridos amigos
y cuando eso ocurrió
no me alcanzó el llanto
y un viento negro y voraz
me tragó entera
y razón y sentidos
quedaron resentidos, aniquilados,
yo, una marioneta de la nada.
Si Estela y Héctor volvieran
la vida bella a mí regresaría.
No tendría el dolor del solo
y del abandonado.
Un día bello tendría sentido
Un día gris sería un día de poesía,
Veamonos pronto
y ese día será glorioso.
Engaños
Engaños
No abrigues ambiciosas mejoras
nada que el tiempo viole
rueda que el tiempo vuela
Déjalo ya.
El tiempo es aire que pasa
como tu carcajada
pues
ni clara ni feliz es tu mirada
es cruel, triunfal, polvorienta
como mi boca habla de ti
eshaustiva, irónicamente pobre boca
ingenua
rota
desteje lo que el cerebro tejió.
Y mi campo de vigilancia, mi puesto,
de lo que ocurra más allá
tiene los ojos
los controlados temores
en la muerte, la muerte de la mirada.
Esta casa, tremendo fétido mudo
cerrará solo, solo, solo.
Nosotros dentro.
Qué me importa.
Ya me he ido.
Envierno
Invierno
Oye. El humo cenicieno de la niebla.
Oye el sol mezquino
aun así te habla con acento de madre y de tibieza.
Oyeme..
Oye el flamenco y gime la vida
el ave tiembla como una ramita.
Todo se siente conngelado
azulado a mis ojos
que auscultan
negros pájaros,
negros y grises pájaros que llenan la playa del invierno.
Si recuerdas, te estallará el corazón.
Ya no puedo morirme.
Ya no puedo mirarme.
El invierno me muestra una calavera
donde quizá estuvieron sus ojos.
Los ojos de mi madre,
ojos azules que vieron el mundo entero
en pocas personas.
Mamá amaba el invierno.
Y el invierno es para mí
Preparación para mí
de los eucaliptus nacidos en los almácigos,
trasplantados a latas de duraznos ya vacías,
y del riego, enre los tres hermanos y mamá.
Tú no dirías nunca que el invierno es mezquino.
Oh mamá, cómo te extraño. Sígueme con tus
ojos de cielo.
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