jueves, 1 de abril de 2010

Un pañuelo se agitaba y crujía de pena
por el mar
por el mar cada vez más ensanchado.
nuestras voces se agrietaron, sonaron convulsivas
y te fuiste
por el mar.
Puñado de hojas marchitas,
puñado de arena salvaje,
montones de plantas serenadas
de ramas grises y brillantes,
viejas oh viejas ramas, tan viejas
ya lustradas por el sol y por el viento
es todo lo que queda
luego de tu cruel andadura
porque te fuiste al irse el barco
al final de la tierra.

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