martes, 25 de septiembre de 2012

He creído en ti

Padre que estás en los cielos
he creído en ti.
He rogado,
he llorado,
he alentado mis oraciones
con fervor y calor.
Nada tan mortal
como lo cotidiano,
las muertes injustas,
los niños hambrientos.
Te pido solo una vez mas
ten piedad del género humano.
Padre que estás en los cielos
por favor
baja por veinticuatro horas
a esta tierra sagrada.
Dinos
cuál debe ser
nuestra rutina de la bondad.

Apatía

Nada me importa,
nada me vale,
sólo los lirios azules
de Vicente.
Cuenta la angustia
de mi apatía,
cuenta la crueldad
de mi soledad
que se desteje paso a paso
con la indiferencia
de tu silencio.
Silencia la muerte,
silencia los lirios,
aparta la mente,
y entra al río torrentoso
del sueño,
del dormir,
con pesadillas horribles,
con seres inimaginados,
e inimaginables.
Vuelve a lo tuyo.
A mí
nada me importa, nada me vale.

Partícula de Dios

No nos dejaste nada
nos inventaste como a un juguete
como a un rompecabezas
que se resuelve
a sí mismo.
Como a una solitaria nada
que ríe con la antimateria.
Oscuros y solos
como el sentido del vivir.
caóticos como la guerra
oculta en un destino individual
y esconde
enigmática
su futuro
y su libertad.
Entregada a la noche
horadada de estrellas
invadida de bichos hematófagos
alertada de peligrosidad.
Deshazte de mi como de un juguete
porque no es nuevo que lo soy.

Palabras

Palabras no son ceniza
que resta después del fuego.
Palabra es fuego,
espada
escondida en urna
debajo de los helechos
entre plátanos,
paraísos, jacarandáes.
Palabras matan y dan vida,
me duelen tanto como la música.

Esperar

No quiero
esperar más.
Me pierdo
en un laberinto
de miedos y baúles,
cañas, flores y laúdes.
En mi interrior hay
un extraño esqueleto.
Sé que trenzarán con cañas mis ataúdes
de mis múltiples yoes,
sé que me pondrán en el río
a navegar, y empujarán,
para que no cese de aullar.
No quiero esperar más.
Quiero el canasto con un rebozo,
como un bebé que se abandona,
amándolo y no amándolo,
Sé que no lloraré en los baúles,
rosados como flores,
azules,
como el eterno cielo azul.
Sé que entraré trepando
por una escalera al cielo,
sé que el cielo azul
me espera y es constante.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Ríe como alegre.

Ríe como alegre.

Seca esas lágrimas legítimas,
envídiame,
yo ya no lloro más porque mis ojos están secos.
Seca esas lágrimas legítimas
y ríete con risa plena,
no ahueques tu garganta,
vive lo roto y lo quebrado
con alegría de deschavado.
No hay porqué llorar en primavera.

No es el día

No es el día.

No es el día
no es mi día.
He de esperar algunos años
antes que la delgada figura negra
se acerque a mí.
He aguardado años, años sobre años,
para conocer el espacio infinito,
para descifrar las distancias verdaderas,
para saber por fin qué es el tiempo.
No la lluvia de gotas del tiempo
sino, simplemente, el tiempo.
Que se abriga en mi hombro,
que a veces me besa,
y tantas otras luce indiferente,
lejano, enemigo.
No es mi día el día de hoy.
Hoy hace un sol radiante.
Hoy todo está florecido,
obscenamente florecido y colorido.
Hoy no puedo ir
a caer en una fosa común.
Sólo un día gris, una tarde negra, un anochecer violeta,
serían recordados como el día de mi viaje.
Un día que no llegará a todos.
Un día solo para una figura solitaria y silente,
Valiente, puesto que he vivido.
He sido feliz, he amamantado a mis hijos.Y después de eso
¿importa el tiempo infinito? Importa la muerte de otro ser humano?
Por eso ya, ya, ya me voy y os dejo solos. Será hasta la vuelta.

Cenicienta

Una mujer es un símbolo de infinito,
una mujer es la eternidad.
Sólo recoge la ceniza del hogar.
Sólo tiene hijos a quienes amamantar.
Sólo ama y ríe, libre de rencores.
Es el único ser hijo de sí mismo.
Fabricado por sus experiencias
y por su conciencia.
Ser mujer es sufrir desprecios e ignominias,
talar árboles y encender el fuego,
hacer la comida y lavar la ropa.
Sin embargo, està siempre sola.
Nadie, ni siquiera otra mujer
puede comprender su mundo,
sus sentimientos, sus llantos,
sus caídas y sus esfuerzos para levantarse.
La mujer es un ginkgo, una araucaria gigantesca.
Vive y vive, eternamente vive
en el nombre, en el corazón,
en la armonía de quienes la vieron,
primero indiferentes,
hasta que salvó su hijo, hasta que lavó su ropa,
hasta que, ya cansada, limpió su casa y fue afuera,
a colgarse.

LIBROS

No son la panacea de la felicidad,
son la felicidad
de saber que la raza humana es capaz
de pintar Guernica
y Los nenúfares,
de tallar La pietá
mientras miles de personas
son exterminadas.
Mientras millones de niños
mueren de hambre.
El valor de cualquier libro
no se mide en calidad ni en precio.
Es tan solo un férreo espiritu de lucha
con  el que buscamos la paz.

Gaviotas

Volví al mar,
a las gaviotas violetas,
a las nubes rojizas,
al sonido estruendoso de las olas.
He vuelto
para volver a irme.
Ya mi casa no existe,
no existe en mi conciencia,
no tengo olvido
ni tampoco memoria.
Desaparecer, como las gaviotas verdes,
las grises, las azules.
Mi alma se perderá en las motas de polvo
de las ciudades,
en las briznas de pasto de los campos
donde pastan vacas y caballos.
No reincidiré.
He vuelto al mar
para huir para siempre.