Nada me importa,
nada me vale,
sólo los lirios azules
de Vicente.
Cuenta la angustia
de mi apatía,
cuenta la crueldad
de mi soledad
que se desteje paso a paso
con la indiferencia
de tu silencio.
Silencia la muerte,
silencia los lirios,
aparta la mente,
y entra al río torrentoso
del sueño,
del dormir,
con pesadillas horribles,
con seres inimaginados,
e inimaginables.
Vuelve a lo tuyo.
A mí
nada me importa, nada me vale.
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