He abierto la puerta, he mirado hacia afuera,
el sol veraniego,
la brisa caliente,
los niños
que juegan con agua,
los padres,
que cortan el pasto,
y de pronto me he figurado
que debo abrir también el corazón,
abrirlo y dejarlo abierto,
para que se refugie
algún pequeño ratón,
debo amar y reír, debo dar y recibir,
debo agradecer estos días
de paz
en un mundo feo, triste y feo,
aun así, hay un planeta hermoso ahí fuera.
Gracias, dulces abuelos!
Gracias, padre y madre ya desvanecidos!.
Recuerden que los amo.
Nos veremos pronto, y será una fiesta.!
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