http://tengomiedoaperdertusojos.blogspot.com/ La autora busca editar sus reflexiones, poemas, algunos cuentos. Su contenido es en cierto modo filosófico, no hay referencias a otros temas que no sean los fundamentos de la vida.
jueves, 29 de agosto de 2013
Guarida
Guarida
Duermo con mi boca llena de sangre
con el cuello apretado
preparando el viaje final.
La lluvia despiadada hace serpientes
en mi pelo.
Mis manos sarmentosas tejen
intrincados puntos cruzados.
Mis ojos apenas ven
la enorme pantera negra que persigue al viejo.
Salto de mi guarida, con torpeza
hablo al hombre fatigado
Ya me iba, dice, contrito y disculpándose.
Ven a la cueva, ella te sigue con sus ojos odiosos.
Olvido temblores y dolores, él está hambriento.
Se tira más que se sienta,
y la roca parece gemir.
Come, anciano, así podrás dormir mejor luego.
Por qué me ayudas?
No sé, no sé.
Quizá porque ella te quiere a ti.
lunes, 12 de agosto de 2013
Ayer olvido.
Ayer olvido.
Mi habla no es lamento que suena
es el verbo agrio e inseguro
cuchillada serena de vida
angustia y espanto de amarte tanto
volver la vista atrás y ver a tantos
hombres y mujeres rotos
muniecos tirados al despe;adero
en medio de la miseria que no es pobreza
sino ignorancia e indiferencia.
Mi grito sube y levanta
espasmos de ira, voz avinagrada,
aullidos eternos en la madrugada,
en la luna magullada
en la luna serena
lejana y muerta como la misma muerte.
Mi llanto no es lamento,
cae solo como la suerte,
y lloro sola como la pobre gente.
Adivina mi pena,
alma de mi vida,
adivina y calla, que ya no escucho.
Mi habla no es lamento que suena
es el verbo agrio e inseguro
cuchillada serena de vida
angustia y espanto de amarte tanto
volver la vista atrás y ver a tantos
hombres y mujeres rotos
muniecos tirados al despe;adero
en medio de la miseria que no es pobreza
sino ignorancia e indiferencia.
Mi grito sube y levanta
espasmos de ira, voz avinagrada,
aullidos eternos en la madrugada,
en la luna magullada
en la luna serena
lejana y muerta como la misma muerte.
Mi llanto no es lamento,
cae solo como la suerte,
y lloro sola como la pobre gente.
Adivina mi pena,
alma de mi vida,
adivina y calla, que ya no escucho.
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