Ayer olvido.
Mi habla no es lamento que suena
es el verbo agrio e inseguro
cuchillada serena de vida
angustia y espanto de amarte tanto
volver la vista atrás y ver a tantos
hombres y mujeres rotos
muniecos tirados al despe;adero
en medio de la miseria que no es pobreza
sino ignorancia e indiferencia.
Mi grito sube y levanta
espasmos de ira, voz avinagrada,
aullidos eternos en la madrugada,
en la luna magullada
en la luna serena
lejana y muerta como la misma muerte.
Mi llanto no es lamento,
cae solo como la suerte,
y lloro sola como la pobre gente.
Adivina mi pena,
alma de mi vida,
adivina y calla, que ya no escucho.
a mi me pasa lo mismo que a usted
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