No sólo mi corazón resiste, ni sólo mi espíritu valiente
de estaño y acero estos puentes reviste, estas carreteras,
estas casas, estos rascacielos y salientes
terrazas de madera y de estera
que el esparto es débil es mentira, que es fuerte
porque Diego entretejió plata, Federico hierro,
y Sebastián firmó con toda su buena fe.
Que su sagaz inteligencia usó como herramienta
y que la pala y el pico cementaron
con el mejor cemento que encontraron.
Que rían como niños quisiera porque buscaron
los mejores papás que se fabrican con acero.
En consideración a cinco ingenios magistrales, los mejores de este pueblo.
Sebastián, Federico y Diego, que todos los dioses os amparen.
Héctor y Estela, podéis dormir tranquilos: la casa resiste, el puente resiste,
todo lo que ellos emplean en sus obras,
¡que resiste, digo!
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