miércoles, 5 de enero de 2011

El llanto

El agua corrió lentamente.
La lluvia era como fina arena
filtrada por un colador.
Podría caminar entre las gotas.
Podría gritar que quiero más agua.
Pero sólo pienso en las mujeres
que caminan kilómetros y kilómetros
para llevar agua a la familia,
para cocinar,
para saciar la sed.
No importa el cólera
ni cientos de enfermedades,
ni el sol cruel que lastima su piel.
¿qué es la justicia?
¿quién fue el tonto que creó ese concepto?
Seguiré por el camino.
Ya no importa si llueve o no.
El viento seca las gotas de inmediato.
Lloraré y me beberé mis lágrimas.

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