Las tormentas han emigrado,
los pájaros azules han vuelto
a dar vueltas en el jardín.
Picotean, buscan agua, y,
escondidos entre enredaderas,
tejen sus nidos con dedos de artesanos,
de artesanos expertos, de padres ansiosos.
El día va haciéndose largo.
Y de noche, la luna brilla desafiante
como si sólo nosotros cometiéramos errores.
Baja, oh luna, conversa conmigo!
Sólo tengo seis años, y aun no he llorado.
Las tormentas volverán,
volverá el frío,
pero este verano
tendrás agua y centeno,
tendrás alpiste y maíz.
Animales del bosque,
hurañas criaturas que volveréis a verme.
Yo os miraré también,
henchida de alegría
bajo una glicina gigantesca.
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