jueves, 20 de octubre de 2011

El tiempo uno.

El tiempo, el tiempo,
me bebe la vida
me roe la carne
me arrastra hacia el río
derrama mi sangre
me empuja al vacío.
No tengo nada en las manos,
no tengo más que frente marchita,
ojos cegados
cejas muy juntas
que enojan al ave
al ave azulada
que llevo conmigo.
El tiempo, el tiempo,
cómo consigo advertirte
que me dejes en paz
que ya no te metas conmigo.
Déjame entrar en el río,
deja que arranque las lágrimas
de este árbol baldío
como la tierra
después de la guerra.

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