jueves, 20 de octubre de 2011

Noche desolada.

Noche, ya me voy.
El álamo dorado
me hace sentir
perenne .la tarde,
agrisadas las sombras,
agotada en lo que soy.
Mira la luna.
Avanza apenas
ciega y brillante.
¡El amor la ha hecho sufrir tanto!
Tantos cantos renegridos,
más solitarios que la noche,
la fragua incandescente
en la que calmaron su pena
tantos amantes perseguidos.
Noche, que yo me marcho.
Quédate tú con la mañana,
con las luces que no dañan,
con las hiedras azules y rosas,
con los jazmines blancos y amarillos.
Noche, aparta el llanto.
Hace frío. Clamo por un manto.

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