Ya no conozco el mar ni el bosque,
ya todo casi me es igual,
aunque aun recojo piedrecitas y guijarros
conchas marinas y despojos de madera.
Un museo muy particular,
hecho de risas y de llantos, de muertos y de vivos,
de niños y de viejos.
Seguiré caminando hasta que Ella lo quiera,
hermana muerte, amiga y confidente,
negra hasta en gus dientes,
flaca hasta en tus huesos.
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