mis ojos están muy abiertos
el corazón herido
enfermo de ilusiones hechas pedazos
cubierto de sarna mi cuerpo
y como Job
mi cama no alivia mis penas.
Dormir! Si Di-s sólo me dejara dormir!
Pero ha llegado la primavera.
¿cómo él puede saber que deseo dormir?
Las plantas han despertado,
flores abiertas por doquier,
quién imagina a un ser humano,
o mejor, humanoide,
querer perder conciencia de la belleza
de nuestra sagrada tierra?
En el verano caminaré entre los trigales,
tiraré mi máscara humanoide,
y rebuscaré en algún bazar olvidado
mi traje de espantajo.
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