Marcos
Sabía que hablar no servía
sabía que ignorar es mejor
que vivir no podría.
No ha vuelto la noche
sino el temor
la amenaza de estar
muerto de nuevo mañana.
Sabía que hablar no servía.
Su corazón cerrado por desdicha,
su vida cerrada por duelo,
sus miedos en una cárcel,
con un enorme cartel
sobre su ancho pecho
"Estoy muerto. He debido cambiar mi domicilio"
No dijo entonces nada,
nadie imaginó
el fuego que le quemaba,
nadie imaginó
a Marcos muerto.
Su alma generosa sobrevive,
y si no habló
fue porque sabía que hablar no servía.
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