El cielo es un zafiro multicolor
y reluciente
Una amatista,
una turquesa deslumbrante.
Las lluvias han lavado las ciudades
y los cielos,
y los edificios limpios parecen de cristal.
La tierra entera es un templo colosal
al que pronto diremos adiós
mas no sin reparar
repasando y repasando
los arroyos azules y negros
los senderos cubiertos de musgo.
Arrepentidos de los males que hicimos,
de los errores que cometimos y volvimos a cometer.
Somos ovejas descarriadas
que siempre te buscarán,
aunque Inasible no nos respeta
porque no bebe "el vino de las tabernas".
Volveremos a beber, de cualquier modo,
luego de recorrer esos caminos,
y las colinas azules y doradas
nos conduciran a las nubes neblinosas
con olor a pino, con sabor a rosas.
Llegarán arriba los helicópteros de los arces,
las atrevidas semillas que vuelan por doquier.
De niños construíamos canoas y remos,
también juguetes,
para divertirnos al viajar.
Semilla que vuela como ave, ven con nosotros a beber.
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