miércoles, 30 de marzo de 2011

Los descensos 4

Pasé el espejo indiferente,
sintiendo apenas un roce suave.
Pero el llegar a ese otro lado
fue un infierno.
Fuego, humo, gritos, alaridos desesperados.
Un enorme laberinto lleno de cucarachas,
luchando como si fueran grandes figuras del sumo.
Nada de vegetación. Solo un mundo frío, negro y rojo,
amarillo y púrpura.
Pasé el espejo sin miedo,
pero me he arrepentido,
y ya no sé cómo salir.

descensos II

La humedad de las rocas
parece arrancarme los pulmones.
He tosido hasta el estómago.
He perdido mi brújula
y no sé por dónde continuar.
No hay senderos.
Hay miles de pisadas mezcladas,
imposible saber a qué pertenecen.
¿Animales? ¿Animales humanos? ¿Trífidos?
No lo sé.
Tengo miedo del miedo que comienza a deformar
las cosas que veo.
Tengo miedo de la nada, escondida tras otra roca.
Tengo miedo de la vida, traicionera y rigurosa.
Tengo cientos de demonios en mi pecho,
demonios que han crecido conmigo,
que me han acompañado a la Escuela Dominical,
a la Escuela, al Liceo,
y me liberan cuando suena la música.
Vivo en una ópera, vivo en un teatro,
vivo en un concierto, vivo en una balada
o en decenas de sinfonías.
Las pisadas se han interrumpido.
Una pared lisa como el granito pulido,
ahora quiere aislarme.
Oh señor de los caprichos,
señor de las ideas peregrinas,
ya no te preocupes,
dejaré de luchar,
que es lo mismo
que dejar de preguntar.
De algún modo me iré, traspasaré
este obstáculo,
volveré a ser inmaterial e invisible y triste,
como corresponde a una loca que ha escapado
del manicomio hace dos días.

descensos I

he bajado mil veces
las cavernas de la inocencia
las olas de primavera
he bajado mil veces
al paraíso donde estamos
las madres que amamantamos
a nuestros hijos
las únicas que sabemos
la plenitud de la vida
la existencia de un único sin nombre
identificable con cualquier superdios
he bajado a los valles del llanto
cuando podía llorar
hoy mis ojos se han secado
y sufro el latido malvado que me anuncia
la angustia
llorar para mí es como para una planta
que le llueva un poco encima
distraída del rumor de los insectos
agobiada por la sombra de la nada.
Que estamos esperando hoy más pronto que ayer.
hoy, que el calor y la radiación nuclear
nos rodean y amenazan.
He descendido a todos los genocidios,
a todas las torturas
todas me han aprisionado
por todas he llorado
cuando podía.
Hoy mi plegaria llega a mis padres y a mis abuelos,
que comprenden todo
y ya están
más allá del bien
más allá del mal.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La luna enorme

He deseado ver
el rayo verde del sol
auroras boreales
montañas altas como el Himalaya.
Pero nunca soñe ver
un enorme círculo negro
en el cielo
rodeado por un arcoiris.
Era la luna
en una tarde de verano
la ocasión en que estaba
más cerca de la tierra.
Tierra fascinante, tierra sagrada, tierra mágica.
¿Quién puede no creer en nada?
¿Quién puede olvidar los relámpagos, el viento,
la lluvia,
la forma en que las plantas beben ese líquido puro?
Tales lo advirtió: el agua es el ser, el agua es el primer principio.
Pero miramos hacia arriba, y la luna, el sol, las estrellas,
nos fascinan y nos embellecen por dentro.

sábado, 12 de marzo de 2011

cabalgo solo

Mi alma es una pantera negra
lista a atacar y rasgar, comer, desgarrar.
Mi alma es una azucena blanca,
mi alma es una azucena roja.
Las gotas de lluvia me hacen feliz.
la tierra en las manos,
abrazar los árboles,
recoger semillas,
volver a plantarlas al invierno siguiente.
Soy un perro sangriento, hecho de azabache y leche,
amo el cielo que veo,
pero el cielo no me ve a mí.
Oro a mis padres y a mis abuelos,
Los más dulces seres de mi infancial
Pero soy un carnívoro sin remordimientos, solo, cabalgo solol

La luna se descuelga, la tierra tiembla

La luna se descuelga, la tierra tiemba.
Los nebroa monstruos de la guerra
han entrado a la plaza de toros.
El cerebro humano no trabaj,
vive entre yuyos pegando de cuando en vez
una neurona, un nueroazón.
El que nadie ve que la guerra es la industris
de la envidia, de la rabia, del odio, de la impaciencia?
No sería todo más tranquilo si la rabia no se enseñoreara
de estos pobres gatos locos
que se creen leones.
¿Piensan que son inmortales?
¿Piensan que esto es todo?
¿que no hay otro mundo dado vuelta,
donde la caridad tiene sentido?

-Que hemos hecho

La naturaleza ha enfurecido,
ha decidido que no hay curanderos
para sanar esta raza malvada.
El mal es el bien, el bien, el mal.
No hay un valor que justifique su valor.
No hay llanto de niño ni alarido de mujer
que haga caritativo estos amos, estos señores.
Aun así, el color, el perfume, los pequeños brotes,
las flores y los frutos
son el gran regalo, el gran premio.
Los animales se deslizan en la noche,
reposan al sol,
suspiran mimosos, cantan como músicos exquisitos.
Y a veces llueve suavemente, sopla una brisa, sonríe un anciano,
y apreciamos amargados lo que hemos hechol