miércoles, 30 de marzo de 2011

Los descensos 4

Pasé el espejo indiferente,
sintiendo apenas un roce suave.
Pero el llegar a ese otro lado
fue un infierno.
Fuego, humo, gritos, alaridos desesperados.
Un enorme laberinto lleno de cucarachas,
luchando como si fueran grandes figuras del sumo.
Nada de vegetación. Solo un mundo frío, negro y rojo,
amarillo y púrpura.
Pasé el espejo sin miedo,
pero me he arrepentido,
y ya no sé cómo salir.

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