Como una ráfaga de viento caliente
sentí en mi cara
tú estabas allí
no supe más si era día o noche
no supe más dónde estaba.
Tú estabas allí.
Tanta tente me había repetido
que habías muerto.
Para mí eran tan solo un abandono más.
Si un perro de tres meses despierta
emociones tan profundas,
tan maternales,
no quisiera yo saber lo que sería
acunar un hijo.
Por eso mi perro me da su fidelidad, su cariño
y ahora sí, no podría volver a soportar
otra vez
esta separación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario