Me preguntate anoche
qué pienso de la muerte.
Te contesté entre risas
"es mi única y leal amiga".
Te dolió. Vi directo a tus ojos.
Estaban aun más brillantes.
Por qué no comprender que es la única posibilidad
que es la única certeza,
con la ridícula admisión de desconocerla en absoluto.
Dejemos pasar el tiempo que estamos juntos.
Ya vendrá la hora de llorar.
Ojalá nos vayamos juntos.
Pero no te adelantes.
Por ahora, ella está muy lejos,
algo haragana,
su comitiva de diabólicos y deformes seres
la adulan pues ellos también son mortales.
Dejémosla ocupada.
O quizá, deseando tomarse un largo tiempo de vacaciones.
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