viernes, 30 de noviembre de 2012

No recuerdes.

Montañas, álamos, sauces, hayas, arces, ríos
y más ríos de árboles que corren paralelos
a las vueltas y contramarchas que el río caprichoso
va marcando. La montaña se precia de su altura,
esconde aves rapaces, depredadores múltiples,
pobres polluelos hambrientos,
felices felinos de dibujado pelaje.
Mira a lo lejos, no te vuelvas más atrás,
mira a lo lejos, como si fueras un cuervo
que busca atrapar una lombriz.
Cierra tus alas negras, esconde tu dulzura,
deshazte en llanto si quieres,
pero no muestres tu amargura.
Tú no te merecías eso. Pero,
¿quién merece la injusticia o el dolor?
Si son malos, no, puesto que esto es bueno
para ellos.
El desgarro del corazón solo es un simple
hecho más, de una vida signada por la ignorancia y la mortalidad.
Mira las montañas. Mira hacia más allá.
No regreses nunca a este infierno
propio del género humano,
de fieras y pedazos de personas,
de miles de satélites que te miran,
y nos miran
para asegurarse de nuestra soledad.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Torcida justicia.

Nada empareja la injusticia
la una y la otra se van por cada lado,
ilusión de distraídos, locura de ideales
conformados en la creencia del Adorado,
del Gran Embaucador,
quien nos prohibió comer del árbol de la vida.
¿Y por qué el saber también es malo? ¿Por qué él lo prohibió también?
Oh cuánta risa me da cuando oigo a alguien decir,
seriamente, tremendamente serio,
que "el hombre es libre; el Adorado lo fabricó con libre albedrío!".
No hay nada de la nada, no hay nada del tiempo y del derrumbe,
no hay nada de la depresión y de la vejez,
nada del tiempo del hambre y de la tortura,
nada de cuántos mueren con los intestinos secos, vacíos.
Nada empareja la justicia, el bien, la libertad, el conocimiento de la verdad.
Tirados en un planeta de primera
nuestra rutina es caminar treinta y cinco kilómetros para traer agua.
Cada día. Cada hora de nuestros miserables días. Cada minuto de nuestra fragua.
Sin saberlo sabemos que ahogarse es necesario.
La injusticia es el metro, es la medida, es lo racional, es la locura espantosa
de quienes ríen de las cosas, de quienes ni siquiera imaginan la felicidad.
¿Por qué vivir? ¿Por qué hablar? ¿por qué comer? ¿por qué llorar?
Oh! Sólo eran bromas de una vieja tonta
que duerme bajo el puente del Leteo.
Y como Er concluye
que vive lo que sueña, que dormir es tambén morir,
que una temporada en el Hades
te da sabiduría para toda la vida.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Nuevo

Te pido un nuevo traje
que sea de terciopelo
que su falda caiga muy amplia
y se arrastre por el suelo.
Te pido un nuevo traje
porque iré hacia el norte
donde ahora hace mucho frío
donde ahora todos cantan,
donde la nieve pesa tanto
en las ramas blancas de los árboles
y volveré en verano
con otro traje nuevo,
que será de seda,
que tendrá encajes,
así luciré mejor
en mi nueva caja.

No tengo ángel

No tengo ángel que me guarde
ni perrito que me ladre
sola camino
sola y sola
como sonámbula
deambulo
por esos senderos infinitos
por esos caminos solitarios
por esos bosques poblados de espinas
plantados de espinos y caléndulas
solitarios de Di-s y de la suerte
amargando setas venenosas
con mi llanto de triste loca.
No tengo ninguna, ninguna
esperanza
no tengo alma en mis bolsillos
ni en mi espantado corazón
solo ruego solo ruego solo ruego
por los niños abandonados
por las causas ya perdidas
por la miseria engalanada
buscando de algún modo
que amor reverdezca
que la humanidad
sea una de verdad
que a la vera de algún otro camino
un ser humano ayude a otro
que de comida a alguien
que todos nos abracemos
sin temor y sin vergüenza
aunque este sinsentido se prolongue
es lo que algún ángel equivocado
hizo mal el mandado de  Di-s.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Abismo

Las dos veces
que Emily vio el abismo
no cayó en él
apenas lo vio
una luz creciente la deslumbró.
Siguió su camino
envejeciendo,
con los bolsillos de su delantal
llenos de luces de colores,
de cantos de caridad
de consuelos a los desolados.
La única vez que veo mi abismo
he  quedado congelada
el fuego no me ha tocado
el tiempo se ha detenido.
No tengo en mi bolsillo
ni un sencillo pañuelo.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Paseo.

Camino entre álamos y rosas,
sobre el pasto húmedo, verde, pegajoso,
no quiero perder el ritmo de mi paso
me esperan los pájaros del monte.

Estío

Este es el estío, este río
De lágrimas resuelto.
No irá nunca más lejos
Que un pájaro muerto.
Moriré aquí, en esta cabina,
En esta choza de chapas herrumbrosas.
Cuando venga la Divina, la muerte alterna,
La soledad, el desvío de la vida.
Lloro inútilmente
Lloro porque no tengo ya gritos
Porque no tengo ya lágrimas,
Ni pulmones ni garganta,
Ni quejidos que me ahoguen.
No tengo esperanzas ni miedos,
Ni perrito que me quiera.
No tengo espías que escondan la cabeza
Sola por este pesado planeta,
Por estas calles, estos huecos,  estos huertos,
Estos lodazales, estos senderos tenebrosos,
Estas horribles fachadas derrumbadas,
De adornos ya cansadas,
Así que iré por el frente, por la gran puerta
Donde nadie espera cruzarse una muerta.
Lloro inútilmente,
Ya no tengo lágrimas
Este dolor me consume
Y no asumo que me quemo
Tras mis ojos secos y cerrados.
No asumo que el mar me arrastra,
Que la lava me devora y me devasta
Iré por el frente, por la gran puerta,
donde nadie espera que aparezca una muerta.
Una muerta que llora inútilmente,
una muerta que el llanto arrasa
porque ya no hay lágrimas en mis ojos secos
cuyo dolor consume y destruye
y no asumo que me queme, que el mar me arrastre,
que la lava me devore, que las serpientes repten.
Ya me voy. Os dejo solos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Coraje cobarde

He tenido
el coraje de vivir,
el aburrimiento de servir,
el baratoñ ardor de un amor,
he tenido
el corje de resistirl
Hace tiempo me estoy yendo.
Hoy tal vez sea mi último hoy.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Tercer planeta

"Sistema solar: tercer planeta"
nombre de un archivo abultado,
lleno de hojas cuadriculadas,
de fichas, de datos, de mapas......
Los monstruos discutieron
nada les gustaba,
querían cambiar sólo por cambiar.
Después de tantos fracasos!
Enojado, un monstruo filoso como una navaja
arrojó al fuego el manuscrito.
Se fueron. Dejaron
el manuscrito ardiendo.
Como era tan grueso, las llamas
no duraron: quedó un gran trozo sin quemar.
Llegó un compañero diferente,
y tomó el resto del documento.
Fue en ese momento
en que el tiempo se filtró en el escrito
Todo tendrá su tiempo
y nadie comprenderá al tiempo.
Dejaremos ese planeta para otra reunión,
esta ya se acabó.
Al tercer planeta sólo le quedó el tiempo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Te buscaré


Te buscaré siempre,
con mi corazón helado,
intrigada, curiosa, con mi mirada móvil.
Porque hace horas que no te veo.
Porque hace tiempo que te espero.
Espeso como un rayo, negro como noche sin luna
y sin estrellas, mi corazón se parte
en mil pedazos de líquidos planetas, de azules margaritas,
de piedras blancas y agudas.
Mi corazón amargo, mi corazón helado, mi corazón deshecho
debe estar en algún lado,
debe haber llorado solo
solo y abandonado
porque me fui por campos desolados,
por rocas peligrosas,
por bosques despoblados.
Mi corazón es negro como el azabache,
mi alma es blanca como el alabastro,
mis ojos secos como un desierto de arena
de arena llenos, de arena hechos, mis ojos de despojos.
Por eso espero, hermana Muerte, tu presencia iluminada.
Entre rocas y noches negras, entre miles de unicornios blancos,
tú y mi ser sin corazón
caminaremos juntos,
alabando las bellezas,
porque pronto veremos la verdad,
la justicia que no existe, la libertad que perdemos
paso a paso, cada vez que nos damos
un descanso, y creemos que nos han vencido.
Mi corazón de pulpa de frutilla
ya no estará conmigo,
porque te lo he dejado a ti, amado mío,
el de los ojos transparentes, mi amado
caballero, compañero mío.
Pero no te alejes mucho, no todavía,
que encontraré mi corazón y te buscaré a ti
en   esta tierra estéril,
plana e inundada.
Volveremos a estar juntos, tomados de la mano,
tú y tus ojos tiernos, yo y mi alma blanca.