sábado, 17 de julio de 2010

Cuento sin final.

Vinieron como vampiros, apenas saludando a sus padres. Una lotería? Qué era esa voz que se había corrido? Pues ellas tenían todo el derecho de saber, de saber, de conocer qué harían, a quién se lo darían. Con una sola vez basta, ya nosotros no tendremos esa suerte. Y vosotros podréis ir a una linda casa de acogida, y pasar una vejez tranquila, juntos, sin nada para hacer, sin nada que os obligue a levantaros. !Tanto dinero! Y qué haréis? Mi hija necesita un pìano. Mi Alfonsito necesita pasar un mes en Inglaterra, está estudiando Inglés, como sabéis. Os será tan grato ayudarlos, y ellos os recordarán siempre! Ay qué dulce debe ser la vida para vosotros!! Con tanto dinero! Y a quién se lo daréis? Miren! Viene Violeta! La única que faltaba! Papá y mamá, me podríai
Ys devolver el dinero que os presté para comprar el billete de lotería? No tengo idea si ya se sorteó, pero me vino la cuenta atrasada de OSE, y ya sabéis, si espero, me cobran recargo.
Ay, sí, hija mía! Tú que vienes todos los días, es verdad, olvidamos esa deuda. Afortunadamente, el número premiado fue el nuestro, así que es todo tuyo el dinero que obtengamos!
Mamá! Papá! Qué disparate! Si no hubieséis tenido esa suerte, yo no os cobraría nada, que ya me las arreglaría, y vosotros podríais hacer el viaje que tanto tiempo habéis planeado, conocer los pueblos de donde vinieron vuestros padres, ver montañas, nieve, ríos límpidos, y pasear mucho! No quiero nada!
Y Violeta abraza a sus padres, dejando dos hermanas mudas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario