miércoles, 14 de julio de 2010

El don

Porque te dio el don de la palabra
ék está ahora arrepentido
el elevado, el omnipotente, el adorado, el invisible, el infinito.
¿El está ahora arrepentido?
no puedo discutirlo
no se puede dialogar si no hay dos, al menos, dos seres
para hacerlo.
El está mudo y sordo, si es que está en algún otro lado.
La palabra es lo único que tenemos, lo único que de veras nos pertenece.
Nada hay que pueda sustituirla, nada hay que pueda mejorarla, nada hay.......
excepto la palabra.
Creo que "en el principio era el verbo", y nada más. Creo en el logos.
No hay cárcel, no hay espada, no hay idea que someta la palabra.
Y poesía es la palabra que nombra la palabra, la palabra que nombra el ser,
la que destina cielo e infierno a los reinos del silencio.
Deja ya de humillarnos, invisible, con tus arbitrarias
manifestaciones de poder.
Somos casi siete millones de millones de débiles juntos por una causa,
por la palabra que poesía busca y que luz encuentra: libertad.
La idea no es idea si no la puedes expresar en palabra
aunque unos hierros te hayan atrapado, y estés inmóvil y callado
por toda la eternidad.
Pensar es pensar en palabras.
Si bien puedes expresarte en mil formas
sólo la palabra puede dar con la claridad, con la verdad,
con todo lo que en tu pecho es torbellino,
sentimiento indefinible, soledad.
Y si él está arrepentido de haberme dado el don de la palabra
lo siento infinitamente.
Aunque el arrepentimiento revele, a veces, la grandeza,
no sustituye al respeto por la libertad.
Tú dijiste "Hágase la luz! háganse las lagartijas, los monos, los líquenes, los helechos!
Y ahora haré el Hombre, para ponerlo en un paraíso!".
Te aseguro que no hay humano si no hay palabra, y no hay palabra, si no hay libertad.

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