Este es el estío, este río
De lágrimas resuelto.
No irá nunca más lejos
Que un pájaro muerto.
Moriré aquí, en esta cabina,
En esta choza de chapas herrumbrosas.
Cuando venga la Divina, la muerte alterna,
La soledad, el desvío de la vida.
Lloro inútilmente
Lloro porque no tengo ya gritos
Porque no tengo ya lágrimas,
Ni pulmones ni garganta,
Ni quejidos que me ahoguen.
No tengo esperanzas ni miedos,
Ni perrito que me quiera.
No tengo espías que escondan la cabeza
Sola por este pesado planeta,
Por estas calles, estos huecos, estos huertos,
Estos lodazales, estos senderos tenebrosos,
Estas horribles fachadas derrumbadas,
De adornos ya cansadas,
Así que iré por el frente, por la gran puerta
Donde nadie espera cruzarse una muerta.
Lloro inútilmente,
Ya no tengo lágrimas
Este dolor me consume
Y no asumo que me quemo
Tras mis ojos secos y cerrados.
No asumo que el mar me arrastra,
Que la lava me devora y me devasta
Iré por el frente, por la gran puerta,
donde nadie espera que aparezca una muerta.
Una muerta que llora inútilmente,
una muerta que el llanto arrasa
porque ya no hay lágrimas en mis ojos secos
cuyo dolor consume y destruye
y no asumo que me queme, que el mar me arrastre,
que la lava me devore, que las serpientes repten.
Ya me voy. Os dejo solos.
indicame cual es la gran puerta del frente, ahi te espero
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