lunes, 31 de diciembre de 2012

El es.




Cómo puedo andar estos pastizales?
 Cómo puedo desvirtuar estas ambigüedades?
Estaré muerta cuando esté muerta
Tanto o más que ahora
¿y yo no sabré nada?
qué hay de la luz? qué hay de la nada?
polvo estelar y estrellas?
Nada está aun acabado?
Cómo es que ha quedado una escalera?
Una escalera en medio de la nada?
Súbeme a los pastos, dime que puedo
con la nada,
dime que puedo
con el tiempo y el espacio.
Dime que navegaremos por un río de búsqueda inquietante
búsqueda interminable,
búsqueda escrita y descifrada,
búsqueda rabiosa y renegada,
búsqueda de luz y lejanía.
Mírame con tus transparentes ojos,
mírame con tus ojos de agua,
dime que el amor no ha sido en vano,
dime que andamos los nueve en los pastos altos
cercanos a la cañada. Dime que el arroyo crecerá.
Que será un sitio para venir a conversar,
a oler el espinillo en flor, a escuchar pájaros y vacas,
dime que todo volverá.

martes, 18 de diciembre de 2012

Qué hice.

Qué hice

Que hice de mi casa? de mi cuaderno?
de mi libro de oraciones? de mi voz desmemoriada?
qué hice de mis hijos?
dónde han ido?
Han huido de mí como perdices
perseguidas por un cazador.
Me da pena la pena
me da pena el corazón
me da pena la indiferencia.
Tú construyendo paredes
yo arrasando las vidas
todas
todas las vidas de mi rededor.
Qué hice de mí?
Qué fue de mi yo?
De esa conciencia tan clara
que solía tener
como un ojo omnisciente y abierto
tan grande
tan grande
como tú eres de fuerte.
Qué hice de mí?
Qué hice?
Lastimé los heridos
golpeé sobre muertos
hundí en la tierra
todos los aciertos
y escondí esqueletos
en una secreta fuente.

Quisiera

Quisiera

Quisiera
que un rayo me rebanara la pena
la pena la desdicha la indiferencia el desamor
como una sombra de llanto
como un canto como una sombra de fuego
un magnético rayo saboreará
los restos de mi yo hechos pedazos.
Volviera la infancia
con su ilusión
volviera la infancia
junto a la fe perdida.
Quisiera
destruir mis cimientos
remontar la coriente
de un río naciente
el mar
bañado de verde
la tierra
de un azul celeste.
Por qué no hay sótanos en el cielo
porqué los subterráneos debemos yacer solos
por qué eficaz razón
te quise tanto
pero tu llanto ya son mentiras
y
no puedo soportar tanto.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Viento de muerte

Llegó un día
no sé cómo ni cuándo
como un gélido viento sacudida
como un viento gélido arrasó su vida.
Mala pécora escogió el invierno
tentando con la tibieza de su lecho
echó a dormir en una vía
desesperada por matar y ser matada.
Ultimo lastre de un sábado de borrachera
último sábado de fugas y deslindes
último día de un hijo que dejó
a solas
a solas con demonios espantosos
desde piojos hasta pulgas
pobre inocente
como todos destinado a la muerte
a la lenta muerte
a la soledad sin tacto ni sin dientes.

.Hoy

Ardo con la respiración de la furia
ardo al fin
como cualquier bruja
quemada en una hoguera
que yo misma generé.
El fuego purificará mi alma
y me dará pretextos
para pasar dañada en los portales del perdón.
Es en este vértigo, es en esta incandescencia
que me encontraré por fin
con mi imagen en un espejo
cuajado de grietas
pegado a una pared
que no puedo cruzar.
Insomnio me sacó de la madriguera
insomnio bestial de cuarenta días y miles de noches.
Esto es vivir
sentir fuego en las plantas de los pies
y subir,
subir por la escalera de Jacob,
buscando el paraíso perdido.
No dejaré mucho a la vida,
un montón de huesos calcinados
un cerebro ya asado
un anillo tal vez ya derretido,
una lengua de fuego abatido.
Mis sandalias en un rincón
y Gabriela esperando, esperando,
y ver sómo son los muertos
que han amado el fuego sin  sufrirlo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

La puerta de Alda

Está abierta
una simple puerta
en una sencilla casa con huerto,
están esperándome
los árboles gigantes,
las rosas gloriosas, los pájaros cantores,
la puerta abierta
está abierta para mí.
Puedo verla, a unos cuantos metros,
quieta, aun así cariñosa,
como la vieja señora que visito.
Ella tomará su mate muy dulce,
yo amargo el mío.
Ella comerá pastelitos dulces,
yo nada más que mate amargo.
Conversaremos, la joven de setenta,
la vieja de ochenta y tres.
Nuestros recuerdos
son los de todas las mujeres,
desde que nos empujaron a las cuevas
a cocinar tener hijos limpiar animales muertos fregar
no sé cuántas cosas más
que aun hoy son nuestra jurisdicción exclusiva.
Ella es mi amiga Alda, la mejor de las personas
que he conocido en este mundo,
y aun así, aunque me conoce, me quiere
tanto como yo la quiero. Alda,
que la vida te siga generosa, que devuelva algo
de lo que tú con tus manos callosas
ya has dado. Alda, vieja amiga, sigue viva,
por favor. No te mueras nunca,
porque, cómo puede morir una persona así?
¿Es que no hay un archivo en el cielo?
¿Es que nadie ha escuchado a hijos, nietos, parientes y vecinos?
Yo te aseguro que hablaré por ti, gritaré por ti,
para que todos te vean así de bien
cuando cumplas los cien.
No tengo peso ni masa ni certeza,
voy por los caminos susurrando, sollozando, solitaria, escondida,
soy un muerto displicente,
vida, que no he regresado a reprocharte
vida que no me ha vuelto displicente
sino un  leproso con la muerte en el camino,
con la piel vacía,
soy,
soy como la  piel vacía
como la última muda de una serpiente sabiamente maloliente,
que mi disosmia impide percibir,
encerrada en su yo -en uno de sus yoes-
esperanza vencida, retenida, muerto espantado de la muerte,
enorme giba de bestia sufriente
que aúlla en medio de la noche
que la luna oye, que la luna escucha.
Llegaré con suerte a esperar la salida
a encontrar el desencuentro
hasta que te vayas sola, avinagrada.
Seguiré, caminaré por los caminos,
por los senderos descenderé
empequeñecerán mis ojos casi ciegos
para olvidar la náusea que me causan
iras y prejuicios, envidias y desilusiones,
un río sin destino, un barco sin puerto,
un alma sin afectos,
soy
un muerto que camina
solo como un ombú en medio de un desierto,
en medio de la nada,
seguiré, aunque fuera
caminando arrodillada,
sin prisa y fatigada, ya hipnotizada por la nada.
Miraré hacia otro lado, vespertina, cuando el párpado se cierre
y ponga llave, cuando expulsada
del Edén vuelva al vacío
obsesionada con la especie
multiplicarla y preservarla
para que el mal prevalezca en este planeta.
Tú me dejaste, oh dios de los infiernos,
me abandonaste, me despreciaste,
mi ofrenda no te agradó,
sólo viste los animales muertos que Abel te ofrendó.
Tú me expulsaste, como expulsaste a mi padre,
-¿mi padre?- . Ríe ahora
dios de los infiernos infinitos.
Llora ahora, perro sin dientes, violento vértigo de viento,
cuadrapléjico envejecido, de vientre negro,
siniestro, desequilibrado y solo. Dos veces solo.
Solo porque solo naciste y solo morirás, el día ensimismado,
la noche en que atravieses los espacios, viento de negro vientre, siniestro y solo.
La noche atraviesa la triste pena de haberte perdido
solitario y vacío,
aunque llenes mi casa de verano, de sol indígena,
de fría primavera, de lluvia empecinada,
pedigüeña, indigente, de frutas y flores resignada.
Tú estarás en el retorno del tiempo, en las olas del tiempo,
en las fuertes olas del viento del tiempo.
Soy Caín, que retorna y retorna
decidido a perdonarse y perdonar,
decidido a esperar y ser esperado,
Caín, el de la marca en la frente,
el que solo lleva ceniza  en su mochila.
Así es el vivir, penar y penar, dolor y más dolor.
Pero yo te querré,
te  querré un día entristecido y gris,
como mis entrañas grises y carcomidas.
Así me sentiré una vez vencida
víctima de leopardos y serpientes,
de cangrejos y abejas laboriosas.
Pero yo ya no busco mi comida.

Caín

No tengo peso ni masa ni certeza,
voy por los caminos susurrando, sollozando, solitaria, escondida,
soy un muerto displicente,
vida, que no he regresado a reprocharte
vida que no me ha vuelto displicente
sino un  leproso con la muerte en el camino,
con la piel vacía,
soy,
soy como la  piel vacía
como la última muda de una serpiente sabiamente maloliente,
que mi disosmia impide percibir,
encerrada en su yo -en uno de sus yoes-
esperanza vencida, retenida, muerto espantado de la muerte,
enorme giba de bestia sufriente
que aúlla en medio de la noche
que la luna oye, que la luna escucha.
Llegaré con suerte a esperar la salida
a encontrar el desencuentro
hasta que te vayas sola, avinagrada.
Seguiré, caminaré por los caminos,
por los senderos descenderé
empequeñecerán mis ojos casi ciegos
para olvidar la náusea que me causan
iras y prejuicios, envidias y desilusiones,
un río sin destino, un barco sin puerto,
un alma sin afectos,
soy
un muerto que camina
solo como un ombú en medio de un desierto,
en medio de la nada,
seguiré, aunque fuera
caminando arrodillada,
sin prisa y fatigada, ya hipnotizada por la nada.
Miraré hacia otro lado, vespertina, cuando el párpado se cierre
y ponga llave, cuando expulsada
del Edén vuelva al vacío
obsesionada con la especie
multiplicarla y preservarla
para que el mal prevalezca en este planeta.
Tú me dejaste, oh dios de los infiernos,
me abandonaste, me despreciaste,
mi ofrenda no te agradó,
sólo viste los animales muertos que Abel te ofrendó.
Tú me expulsaste, como expulsaste a mi padre,
-¿mi padre?- . Ríe ahora
dios de los infiernos infinitos.
Llora ahora, perro sin dientes, violento vértigo de viento,
cuadrapléjico envejecido, de vientre negro,
siniestro, desequilibrado y solo. Dos veces solo.
Solo porque solo naciste y solo morirás, el día ensimismado,
la noche en que atravieses los espacios, viento de negro vientre, siniestro y solo.
La noche atraviesa la triste pena de haberte perdido
solitario y vacío,
aunque llenes mi casa de verano, de sol indígena,
de fría primavera, de lluvia empecinada,
pedigüeña, indigente, de frutas y flores resignada.
Tú estarás en el retorno del tiempo, en las olas del tiempo,
en las fuertes olas del viento del tiempo.
Soy Caín, que retorna y retorna
decidido a perdonarse y perdonar,
decidido a esperar y ser esperado,
Caín, el de la marca en la frente,
el que solo lleva ceniza  en su mochila.
Así es el vivir, penar y penar, dolor y más dolor.
Pero yo te querré,
te  querré un día entristecido y gris,
como mis entrañas grises y carcomidas.
Así me sentiré una vez vencida
víctima de leopardos y serpientes,
de cangrejos y abejas laboriosas.
Pero yo ya no busco mi comida.