Ardo con la respiración de la furia
ardo al fin
como cualquier bruja
quemada en una hoguera
que yo misma generé.
El fuego purificará mi alma
y me dará pretextos
para pasar dañada en los portales del perdón.
Es en este vértigo, es en esta incandescencia
que me encontraré por fin
con mi imagen en un espejo
cuajado de grietas
pegado a una pared
que no puedo cruzar.
Insomnio me sacó de la madriguera
insomnio bestial de cuarenta días y miles de noches.
Esto es vivir
sentir fuego en las plantas de los pies
y subir,
subir por la escalera de Jacob,
buscando el paraíso perdido.
No dejaré mucho a la vida,
un montón de huesos calcinados
un cerebro ya asado
un anillo tal vez ya derretido,
una lengua de fuego abatido.
Mis sandalias en un rincón
y Gabriela esperando, esperando,
y ver sómo son los muertos
que han amado el fuego sin sufrirlo.
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