sábado, 2 de octubre de 2010

No soy quien ves

No soy quien ves,
no soy un ser humano.
Soy un árbol, un árbol que da sombras y naranjas,
soy un árbol cualquiera,
pero un árbol que crece por debajo.
Necesito el agua,
y el agua corre por mis hojas.
Necesito niños, y ellos trepan por mis ramas.
Necesito algo de tiempo, y sé que podré otro poco.
Dadme paciencia, dadme silencio, dadme paz,
yo que he dado todo, que ya no tengo nada,
que voy sola por esta senda
que otros llaman vida,
desconocida por todos, como si no tuviera a nadie,
porque nací de una semilla.
Es que así es. No tengo a nadie, no tengo nada.
Eso no es malo. Lo peor es que no necesito nada.
Sólo un poquito más de tiempo.
Dejadme un poco más, para ver mis hijos y mis nietos.
¿Por qué tan arbitrarias reglas?
¿Por qué tanto maltrato
a niños deformados
que ni huesos podrán ya hacer,
ni terminar de fabricar sus cuerpos?
Cuántos morirán antes que yo?
¿Uno cada nueve segundos?
Antes de poder jugar a la pelota,
antes de saber leer y escribir,
ellos se irán, locos de espanto, a gritar por la galaxia,
qué malos y estúpidos somos los humanos.
Por ellos volveré a ser un árbol, ginko, grevillea, naranjo,
manzano o matorral de moras.
No me digas qué ni quién soy.
Soy un asqueroso ser humano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario