La playa sin fin, la playa que no acaba nunca,
fue diseñada llena de misterios, de vida y de trabajo.
Con la arena fabricamos relojes. Hacemos casas,
esculpimos esculturas, hacemos la arena más fina,
tendiéndonos en ella, al ritmo del sol.
y la cal, y el cemento, y el calor que detiene el aliento
lamiendo los techos blancos.
Corre el sudor por los brazos,
y la playa ondula,
las gaviotas vuelan,
patinan sin rampas sus alas de naranjos
liviana en su suave lentitud.
Qué maravilla morir nadando en el aire,
descender caminando
como si nos inclináramos
a besar la frente de un niño.
http://tengomiedoaperdertusojos.blogspot.com/ La autora busca editar sus reflexiones, poemas, algunos cuentos. Su contenido es en cierto modo filosófico, no hay referencias a otros temas que no sean los fundamentos de la vida.
domingo, 24 de abril de 2011
Un viaje.
Las heridas sangrantes,
rastreaba, moribunda, exhausta,
la corriente del tiempo.
En los altos álamos
el viento latía
la humedad de la niebla,
perfumaba el silencio,
rumoreaban sus hojas pidiéndome coraje.
Comenzaba la luz
a filtrarse sonrosada,
henchida de destellos.
Nada alejaba la música de los altos árboles.
Nada turbaba la lentitud
del tiempo demorado.
La muerte salvaje y despiadada
parecía tan lejana.
Tal vez enganchada en las espinas
de algún arbusto inocente.
Una garza blanca, blanca, blanca,
casi se arrastraba, caminaba o andaba
con trabajo,
los dedos enrollados, un ala sangrienta.
Detenido, el viento abrazaba el tiempo.
Independiente, orgullosa y altiva
la naturaleza mantenía un silencio lleno de rumores.
Más allá de los álamos, más allá del arbusto,
donde la muerte dejó parte de su negra capa.
Continué, curiosa, buscando la fuente del tiempo.
El tiempo, que todo lo olvida, todo lo borra, todo lo acaba.
Sin senderos ni señales, ni signos de números o palabras,
estaba perdida,
como si mi vida fuera una selva alejada de todo.
El tiempo no rescata, el tiempo mata, el tiempo olvida.
rastreaba, moribunda, exhausta,
la corriente del tiempo.
En los altos álamos
el viento latía
la humedad de la niebla,
perfumaba el silencio,
rumoreaban sus hojas pidiéndome coraje.
Comenzaba la luz
a filtrarse sonrosada,
henchida de destellos.
Nada alejaba la música de los altos árboles.
Nada turbaba la lentitud
del tiempo demorado.
La muerte salvaje y despiadada
parecía tan lejana.
Tal vez enganchada en las espinas
de algún arbusto inocente.
Una garza blanca, blanca, blanca,
casi se arrastraba, caminaba o andaba
con trabajo,
los dedos enrollados, un ala sangrienta.
Detenido, el viento abrazaba el tiempo.
Independiente, orgullosa y altiva
la naturaleza mantenía un silencio lleno de rumores.
Más allá de los álamos, más allá del arbusto,
donde la muerte dejó parte de su negra capa.
Continué, curiosa, buscando la fuente del tiempo.
El tiempo, que todo lo olvida, todo lo borra, todo lo acaba.
Sin senderos ni señales, ni signos de números o palabras,
estaba perdida,
como si mi vida fuera una selva alejada de todo.
El tiempo no rescata, el tiempo mata, el tiempo olvida.
jueves, 21 de abril de 2011
El tejido de la vida.
La aguja iba y venía, veloz.
Una aguja de crochet
en manos de mi abuela,
y el ovillo de lana,
volando en el suelo,
dando vueltas cada vez que de la lana
mi abuela jalaba.
Pero de pronto el ovillo quedó quieto.
Las manos en un tiempo finas y delicadas
ahora no sabían de miles de arrugas
que las surcaban.
Pero es que sus brazos ya no sostienen el tejido
ni la aguja.
Es que mi abuela se ha desmayado.
Todos corrimos a uno u otro lado,
y vino su médico,
y nos miró a todos,
con los ojos muy brillantes.
Doña Judith se ha ido.
Esa frase fue lo único que pudo decir.
Mi madre y él se abrazaron.
Todos llorábamos.
Ya yace en paz. Ya el mundo puede seguir
en guerra continua.
Ya no está mi abuela para congelar con su enojada mirada
a los ´Stalin, los Hitler, los Stroessner.
Ya está tejiendo medias con cinco agujas.
Ya está buscando hilo para hacer preciosas cortinas.
Ya están sus libros apilados junto a los libros del abuelo.
Una aguja de crochet
en manos de mi abuela,
y el ovillo de lana,
volando en el suelo,
dando vueltas cada vez que de la lana
mi abuela jalaba.
Pero de pronto el ovillo quedó quieto.
Las manos en un tiempo finas y delicadas
ahora no sabían de miles de arrugas
que las surcaban.
Pero es que sus brazos ya no sostienen el tejido
ni la aguja.
Es que mi abuela se ha desmayado.
Todos corrimos a uno u otro lado,
y vino su médico,
y nos miró a todos,
con los ojos muy brillantes.
Doña Judith se ha ido.
Esa frase fue lo único que pudo decir.
Mi madre y él se abrazaron.
Todos llorábamos.
Ya yace en paz. Ya el mundo puede seguir
en guerra continua.
Ya no está mi abuela para congelar con su enojada mirada
a los ´Stalin, los Hitler, los Stroessner.
Ya está tejiendo medias con cinco agujas.
Ya está buscando hilo para hacer preciosas cortinas.
Ya están sus libros apilados junto a los libros del abuelo.
lunes, 18 de abril de 2011
No la nada
Me preguntate anoche
qué pienso de la muerte.
Te contesté entre risas
"es mi única y leal amiga".
Te dolió. Vi directo a tus ojos.
Estaban aun más brillantes.
Por qué no comprender que es la única posibilidad
que es la única certeza,
con la ridícula admisión de desconocerla en absoluto.
Dejemos pasar el tiempo que estamos juntos.
Ya vendrá la hora de llorar.
Ojalá nos vayamos juntos.
Pero no te adelantes.
Por ahora, ella está muy lejos,
algo haragana,
su comitiva de diabólicos y deformes seres
la adulan pues ellos también son mortales.
Dejémosla ocupada.
O quizá, deseando tomarse un largo tiempo de vacaciones.
qué pienso de la muerte.
Te contesté entre risas
"es mi única y leal amiga".
Te dolió. Vi directo a tus ojos.
Estaban aun más brillantes.
Por qué no comprender que es la única posibilidad
que es la única certeza,
con la ridícula admisión de desconocerla en absoluto.
Dejemos pasar el tiempo que estamos juntos.
Ya vendrá la hora de llorar.
Ojalá nos vayamos juntos.
Pero no te adelantes.
Por ahora, ella está muy lejos,
algo haragana,
su comitiva de diabólicos y deformes seres
la adulan pues ellos también son mortales.
Dejémosla ocupada.
O quizá, deseando tomarse un largo tiempo de vacaciones.
lunes, 4 de abril de 2011
Tiempo y nada
Solo, y solo, y solo, es el destino humano.
Somos islas en medio de la nada,
Somos nada unos para otros.
El viento sopla, sopla las nubes rosadas, grises, blancas.
Nos llevan a mil lugares.
Mirándolas, vemos una cara.
Un edificio.
Un fantasma.
No tienen un lenguaje propio las nubes blancas?
Yo, sola, me encuentro entreverada con la gente
mirando el cielo blanco, el cielo azul, el cielo rojo, el cielo amarillo.
Una tormenta es para mí una fiesta.
La lluvia es el verdadero dios, es el Tlaloc
que se acerca y me dice cuán hermanos somos,
cuán cercanos hermanos,
mejicanos, colombianos, brasileños,
no importa quiénes somos ni de donde venimos.
Sólo la esencia a menudo vacía de razones, pero plena de fantasmas
que en definitiva es la esencia humana.
El tiempo y la nada, eso somos. Criaturas robóticas
comandadas por el tiempo y la nada.
Se ha arrugado un papel, un papel que tenía escrito un poema.
Por cierto, no era mío, yo sólo escribo
estúpidos rengloncitos cortos. Esa poesía arrugada mil veces,
escrita con la sangre de un poeta, se agrietó y por sus fisuras
entró el tiempo.
El tiempo cruel, el tiempo comprensivo, el tiempo avergonzado.
No me habléis de tiempo justo. La justicia es un invento sólo para convivir.
Es un concepto tan vacío como la propia nada.
Sólo la necesitamos para estar amontonados y crear
esas extrañas cosas que llamamos civilizaciones.
Que sólo significa que vivimos en civis, que las ciudades son una cuna
una cuna que a veces se balancea y se cae,
y pasa un tsunami asesino,
y entonces decidme
qué es eso de justicia. Tiempo y nada.
Nada y nada.
Somos islas en medio de la nada,
Somos nada unos para otros.
El viento sopla, sopla las nubes rosadas, grises, blancas.
Nos llevan a mil lugares.
Mirándolas, vemos una cara.
Un edificio.
Un fantasma.
No tienen un lenguaje propio las nubes blancas?
Yo, sola, me encuentro entreverada con la gente
mirando el cielo blanco, el cielo azul, el cielo rojo, el cielo amarillo.
Una tormenta es para mí una fiesta.
La lluvia es el verdadero dios, es el Tlaloc
que se acerca y me dice cuán hermanos somos,
cuán cercanos hermanos,
mejicanos, colombianos, brasileños,
no importa quiénes somos ni de donde venimos.
Sólo la esencia a menudo vacía de razones, pero plena de fantasmas
que en definitiva es la esencia humana.
El tiempo y la nada, eso somos. Criaturas robóticas
comandadas por el tiempo y la nada.
Se ha arrugado un papel, un papel que tenía escrito un poema.
Por cierto, no era mío, yo sólo escribo
estúpidos rengloncitos cortos. Esa poesía arrugada mil veces,
escrita con la sangre de un poeta, se agrietó y por sus fisuras
entró el tiempo.
El tiempo cruel, el tiempo comprensivo, el tiempo avergonzado.
No me habléis de tiempo justo. La justicia es un invento sólo para convivir.
Es un concepto tan vacío como la propia nada.
Sólo la necesitamos para estar amontonados y crear
esas extrañas cosas que llamamos civilizaciones.
Que sólo significa que vivimos en civis, que las ciudades son una cuna
una cuna que a veces se balancea y se cae,
y pasa un tsunami asesino,
y entonces decidme
qué es eso de justicia. Tiempo y nada.
Nada y nada.
Arbol y niño.
vivir
es solo
una carga
de dormir sin dormir
de despertar sin despertares
de sacudirme la cabeza
confundida por las cosas de la vida
ni cruel ni injusta,
solo egoísta y abrupta
como un enorme abismo que sin dormir me deja
sin despertar me espera
sin niños ni juguetes
aislada de todo corazón
aislada de toda sinrazón
sola sola y sola, hablando
solo con quien siempre va conmigo
que no es el invisible todopoderoso,
oh no, yo soy mi única compañía.
No creo en el que quiso redimirnos,
de que? de qué pecado? de cuántos errores
repitieron los horrores
para hacernos entender
que ser distintos es pecado,
que el tiempo tiene su lazo listo,
que sólo lo anuda el invisible prepotente omnipotente?.
No me gusta de este vivir sino el árbol,
la planta florecida,
el animalillo desvalido,
el niño que para formar sus huesos nos necesita
y ni estupidizados pensamos en esto.
El niño de potencial inmenso,
inmerso en asqueroso basural,
el niño abandonado que no tiene
ni con quien hablar.
No me digáis que la vida es dura.
Decidme mejor que sólo la vida mata.
es solo
una carga
de dormir sin dormir
de despertar sin despertares
de sacudirme la cabeza
confundida por las cosas de la vida
ni cruel ni injusta,
solo egoísta y abrupta
como un enorme abismo que sin dormir me deja
sin despertar me espera
sin niños ni juguetes
aislada de todo corazón
aislada de toda sinrazón
sola sola y sola, hablando
solo con quien siempre va conmigo
que no es el invisible todopoderoso,
oh no, yo soy mi única compañía.
No creo en el que quiso redimirnos,
de que? de qué pecado? de cuántos errores
repitieron los horrores
para hacernos entender
que ser distintos es pecado,
que el tiempo tiene su lazo listo,
que sólo lo anuda el invisible prepotente omnipotente?.
No me gusta de este vivir sino el árbol,
la planta florecida,
el animalillo desvalido,
el niño que para formar sus huesos nos necesita
y ni estupidizados pensamos en esto.
El niño de potencial inmenso,
inmerso en asqueroso basural,
el niño abandonado que no tiene
ni con quien hablar.
No me digáis que la vida es dura.
Decidme mejor que sólo la vida mata.
domingo, 3 de abril de 2011
Mascotas
Como una ráfaga de viento caliente
sentí en mi cara
tú estabas allí
no supe más si era día o noche
no supe más dónde estaba.
Tú estabas allí.
Tanta tente me había repetido
que habías muerto.
Para mí eran tan solo un abandono más.
Si un perro de tres meses despierta
emociones tan profundas,
tan maternales,
no quisiera yo saber lo que sería
acunar un hijo.
Por eso mi perro me da su fidelidad, su cariño
y ahora sí, no podría volver a soportar
otra vez
esta separación.
sentí en mi cara
tú estabas allí
no supe más si era día o noche
no supe más dónde estaba.
Tú estabas allí.
Tanta tente me había repetido
que habías muerto.
Para mí eran tan solo un abandono más.
Si un perro de tres meses despierta
emociones tan profundas,
tan maternales,
no quisiera yo saber lo que sería
acunar un hijo.
Por eso mi perro me da su fidelidad, su cariño
y ahora sí, no podría volver a soportar
otra vez
esta separación.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)