Detrás de esta sombra
está tu sangre.
Detrás de este viento que sopla y sopla,
tus amigos te llaman.
Tus enemigos te necesitan. Lloran por haberte matado.
Tú no eres ser ni de nacer ni de morir,
tú eres ser de vivir, de reír, de amar.
Nada te toque, nada de duela, amar es el poder
que está en tu decir.
Tu poesía es tu alma, tu alma tu poesía.
Tú eres inocente, como niño recién nacido.
Tú vivirás siempre, porque ni la envidia podrái atacarte.
Tú, mi Federico, duerme en paz. Que tus huesos queden solos,
que son lo que menos importa ahora de ti.
Sólo importa que las editoriales sigan publicando tu palabra,
que los jóvenes sigan sintiendo el amor, la ternura, el cuidado, el respeto,
todo lo que tuyo fue, es ahora nuestro.
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