lunes, 24 de mayo de 2010

Piedad

El silencio de Dios es más que crueldad.
Le resta sentido a todas las cosas,
cierra todas las puertas, atranca las ventanas,
profundiza todos los enigmas.
Reclamamos, pero no podemos comprender
si es a un tiempo vida, muerte, resurrección,
fracaso, o simple traición,
la fría maldad con que tejes una malla de entes sin conciencia.
Silencioso e inmóvil no tolera nuestra angustia
hecha de fuego y de hachas, de espadas y del trigo que nace,
del niño que llora, de la lluvia y del mar.
La razón humana reclama
sin embargo tú dormirás la eternidad
indiferente a nuestros gritos que piden piedad.

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