Niebla y tiniebla.
El viento rojo
recoge las húmedas hojas
barre el cielo
y las nubes despavoridas
deciden reunirse mas lejos.
Cae el sol lento,
tibio, indiferente.
Los susurros de miles de insectos
murmuran en mis oídos.
¿Cambia el río
por una gota que me llevo?
¿Cambia el mar si caigo como gota?
¿Llegaré al mundo de las sombras
con toda mi sangre en mii cara?
El río, aun en su camino,
¿me saludará hostil?
¿O acaso se ha acabado la furia,
el denso ruido
del huracán de la codicia?
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