Apoyado en el tronco del árbol miras indiferente
cómo zigzaguea una de sus hojas, buscando el río.
Si fuera otro día, la hoja sería tema de preocupación.
Pensarías, tal vez, en el próximo otoño, en los animales que hibernan,
en el cobijo de un buen libro, leído lentamente, saboreando cada palabra, cada coma,
cada signo imprevisto.Hoy no.
No puedes dejar de pensar qué puede Ana pensar de ti.
Pero si te atormentas hoy, tú mismo,
¿qué puede pasar mañana? ¿Verán en tus ojos los demás angustia y desespero?
Por qué vuelves la cebeza? Es que el ayer te incomoda? No mires hacia atrás!
Deja qu los muertos entierren a sus muertos!
Deja que las cosas sigan su curso, a su capricho, culebreando, saltando, cabalgando!
Sólo tenemos esta vida para gastar,
aunque sea una vida de "latas por fuera, y por dentro madera"
Tenemos aun la moneda que Falco gastó, y que gastaremos también.
Pero deja ya de torturarte.
Calla ya tu cerebro, toma un protector estomacal,
un antijaquecoso, salta a la cuerda.
Mañana empieza tu tratamiento de reposo, las pastillas antidepresivas,
y saldremos por las estrelllas tú y yo, tomados de la mano,
para ir de picnic donde haya vacas. Verás, las vacas nos curarán.
Trnquilas y pacientes, sólo fastidian al tambero.
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