El mundo es el manuscrito de otro
olvidado, borroso, escondido en la maraña de ser.
Un mapa de la nada
un lento carromato fugitivo
y sostenerse, únicamente, por oír en el cielo
los graznidos de las gaviotas
Manuscrito incomprensible
sin letras o números válidos, infranqueable.
En el quebranto cotidiano, el cotidiano gemir
repetido, callado.
No hay puerta de escape.
El mundo es guerra despiadada, apertura y nada,
magia del borrar y del morir,
sentir entre las manos los cristales besar la piel de las pisadas,
inclinar el cuello
para leer mejor estas cifras enredadas.
...asi de ajeno e incomprensible... A veces el amor o un sueño nos hace creer que podemos leerlo... o hasta comprenderlo. Pero despertamos y estamos mas afuera que antes.
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