Si en cada separación algo se muere
morí entonces
dios de mi soledad
cuando tú te fuiste
Me dejaste de pronto
cuando aun oraba en tu nombre
habituada a hablarte
eras tú todos los días quien me guiaba
a todo me atrevía
porque tú eras mi pastor
y dejé para siempre
de nombrarte
de ingratitud llena de rencor rebosante
porque me dejaste de pronto
y de oveja me convertí en un lobo sangriento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario