lunes, 8 de febrero de 2010

El naranjo solitario

Naranjo de patio suburbano,
de pueblo chico,
lleno de naranjas enormes y sabrosas.
Cómo te besé bajo el cielo infinito!
Cómo te abracé para que no te fueras!
Cuando mi soledad de niña castigada
hacía mezquino y malo mi corazón
tu alma de cariño y tu sed de compañía
me dejaban abrazarte, y rodearte con mis brazos
sin un "aléjate", sin un "no fastidies", sin un "qué fea eres"
Tú me salvaste de caer en una fosa, tú dejaste como amigo y compañero
que yo te hablara
sin reírte.
Aquel patio ya no existe, no existe aquella casa.
Pero te recuerdo, amigo, te recuerdo y te lloro porque fuimos compañeros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario