jueves, 19 de agosto de 2010

Hoy haremos música ...........

 Para Nínive, con cariño inmortal.

Hoy haremos música con gritos y pianolas, con palos y tambores.
Pronto vendrá el tiempo en que las cosas viejas son quemadas,
llega la hora del adiós, después de la del celo, en las que los vientres y los labios quemaron
todas las palabras.
Poderosas las pasiones, débiles los cuerpos. Se terminó el amor. Pasaron los deseos de la paz, se quedaron en compromisos de papel, y la memoria, consumiéndose entre llamas, dijo
Cierro, que me voy, Apago, que me marcho.
Descubrimos las sinapsis y la corteza nueva, el cerebro viejo y el cuerpo calloso sólo para que moléculas de agua nos resbalen.
Llega la hora del adiós. La transición es sólo irracional, mentirosa, y sin embargo,
otra frase sagaz, como el "te veré pronto" después del amor.
No tardará el Adorado en ahogar mi único pedido de auxilio.
Por las venas me corre sólo ceniza mojada, fibras de amianto, palabras de Federico.
Mi sangre ya no es sangres, es el líquido adiós
de la separación sorpresiva, inesperada, dolorosa y solitaria.
Ahora llega la hora del alias, la hora del mentir y engañar.
Prepara los tambores, que cante el injusto la muerte,
que el eterno inerte abandona la casa.
Esa es la casa. El vino en la venas, el amodorrado cerebro, todo lo que suene o baile.
Hoy es el día de preparar saxofones. De soplar y soplar,
Mientras rebuscamos las notas.
Desenvuelve la armónica. Está en tu mochila.
Hoy haremos música con gritos y pianolas, hoy hasta los colchones sabrán beber vinagre,
clavarme en una cruz,
ser abandonados
Trenes rebosan de gente pisoteada y sin aire.
No hubo tan sólo un Holocausto.
Aunque este será el último, junto con la música muda
y los verdaderos poetas.


                                                                  

1 comentario:

  1. Y luego de cada muerte, un renacer rescata de la nada y la destrucción las moléculas que aun vivas en su letargo, vibran al compás de esa música nueva. Gracias, gracias por existir, gracias por ayudarme a encontrar nuevamente mi música, que hoy suena en renovado esplendor. Gracias por tu cariño, que se refleja en el mio, partes de la misma inmortalidad, en próximas vidas nos reconoceremos, y este diálogo seguirá siendo...

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