lunes, 8 de febrero de 2010

morados quedan mis dedos

morados quedan mis dedos
el frio y la quietud enferman mis dientes
enloquezco secuestrada en mi soledad
mi cuerpo no sabe ya de caminar
de salir de estos senderos arruinados
desunidos farragosos estancados
como las guirnaldas de una novia muerta
Y vuelvo y vuelvo a mis dedos
artrósicos ya e inútiles
despedidos por la vida
enviados a un desierto donde las espinas acarician
Vuelvo y vuelvo y por volver
se me enfría hasta mi corazón ardiente.

2 comentarios:

  1. Impactan las imágenes. Cuando el dolor es tanto que las espinas se sienten como caricias, cuando se siente que nos hundimos... Me impactó.

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  2. Realmente tienes el talento de trasmitir en
    pocas palabras mucho dolor y hacer que el lector lo sienta como algo tangible y muy triste.
    Creo que es muy valedero y muy valiente de tu parte. Nunca dejes que te venza y sigue adelante.

    Norma Lueiro.

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