Relámpagos recorrían la noche.
Sin saber de dónde
sentía música siniestra
si es que puede la música llegar a serlo.
O solo anuncia que alguien siente miedo.
No he acabado de ser.
La traición y la ira que he tragado
han dejado un soplo amargo
y mi propia sombra quisiera esfumarse.
Sé fuerte, me digo. No te rindas ahora.
Las azucenas blancas han dado nuevos bulbos.
Esta vez los encontré en plantas ya secas.
Y se va el verano. Con un pedazo de mi yo,
con las flores azules y los colibríes
y las caléndulas.
Pronto la lluvia limpiará el aire.
Pronto la lluvia será la serenidad , el equilibrio, y la belleza para siempre.
El sabor amargo de mi boca es esta despedida.
Después de una larga separación, una eterna despedida.
http://tengomiedoaperdertusojos.blogspot.com/ La autora busca editar sus reflexiones, poemas, algunos cuentos. Su contenido es en cierto modo filosófico, no hay referencias a otros temas que no sean los fundamentos de la vida.
jueves, 17 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
qué soy
Soy dos y no soy dos.
soy el soplo vital
el que soy en esencia,
el que subsiste en mí,
el espíritu de lo que vive y de lo que no vive.
Abandono esta dualidad en el suspiro final.
Todo se desvanece.
Hay un torbellino del ser y la nada
que me eleva al cielo,
me arrastra al infierno.
Y con el ser absoluto me disuelvo.
Soy dos y no soy dos.
Soy dos y siempre seré uno e infinito.
Tenue, fundido en todo y con todo
la separación definitiva
no significa el fin definitivo.
Hay en la tierra y en las cosas
una fuerza inconcebible.
El ansia de persistir.
Aunque mendigue mi comida
mi poder sale de mí,
del ser íntimo de lo que vive y lo que muere,
del abandono de la vanidad,
del desprecio de la ambición.
No conozco la cólera,
me ha abandonado el deseo de vivir.
Sí quiero persistir,
durar por siempre
entre los árboles y las nubes.
Ese poder, ese querer,
es lo más sublime que tengo para dar.
soy el soplo vital
el que soy en esencia,
el que subsiste en mí,
el espíritu de lo que vive y de lo que no vive.
Abandono esta dualidad en el suspiro final.
Todo se desvanece.
Hay un torbellino del ser y la nada
que me eleva al cielo,
me arrastra al infierno.
Y con el ser absoluto me disuelvo.
Soy dos y no soy dos.
Soy dos y siempre seré uno e infinito.
Tenue, fundido en todo y con todo
la separación definitiva
no significa el fin definitivo.
Hay en la tierra y en las cosas
una fuerza inconcebible.
El ansia de persistir.
Aunque mendigue mi comida
mi poder sale de mí,
del ser íntimo de lo que vive y lo que muere,
del abandono de la vanidad,
del desprecio de la ambición.
No conozco la cólera,
me ha abandonado el deseo de vivir.
Sí quiero persistir,
durar por siempre
entre los árboles y las nubes.
Ese poder, ese querer,
es lo más sublime que tengo para dar.
Qué soy
Soy dos y no soy dos.
Soy el soplo vital
el que soy en esencia
el que subsiste en mí,
el espíritu de lo que vive y de lo que no vive.
Abandono esta dualidad en el suspiro final.
Todo se desvanece. Hay un torbellino del ser y la nada
que me eleva al cielo,
me arrastra al infierno.
Y con el ser absoluto me disuelvo.
Soy dos y no soy dos.
Soy dos y siempre seré uno e infinito.
Tenue, fundido en todo y con todo.
La separación definitiva no significa el fin definitivo.
Hay en la tierra y en las cosas
una fuerza inconcebible,
el ansia de persistir.
Aunque mendigue mi comida
mi poder sale de mí,
del ser íntimo de lo que vive y lo que muere,
del abandono de la vanidad,
del desprecio de la ambición.
No conozco la cólera,
me ha abandonado el deseo de vivir.
Sí quiero persistir,
durar por siempre
entre los árboles y las nubes.
Ese poder, ese querer
es lo más sublime que tengo para dar.
Soy el soplo vital
el que soy en esencia
el que subsiste en mí,
el espíritu de lo que vive y de lo que no vive.
Abandono esta dualidad en el suspiro final.
Todo se desvanece. Hay un torbellino del ser y la nada
que me eleva al cielo,
me arrastra al infierno.
Y con el ser absoluto me disuelvo.
Soy dos y no soy dos.
Soy dos y siempre seré uno e infinito.
Tenue, fundido en todo y con todo.
La separación definitiva no significa el fin definitivo.
Hay en la tierra y en las cosas
una fuerza inconcebible,
el ansia de persistir.
Aunque mendigue mi comida
mi poder sale de mí,
del ser íntimo de lo que vive y lo que muere,
del abandono de la vanidad,
del desprecio de la ambición.
No conozco la cólera,
me ha abandonado el deseo de vivir.
Sí quiero persistir,
durar por siempre
entre los árboles y las nubes.
Ese poder, ese querer
es lo más sublime que tengo para dar.
martes, 15 de febrero de 2011
Reír y llorar
No es la tarde lluviosa
la que me ha hablado, he habledo sola,
he hablado conmigo misma y con B.,
quien hace que ría y que llore.
Quiero creer que eso es la amistad,
que te hieran cuando has hecho zafarranchos,
que te consuelen si han sido involuntarios.
B. tiene las cualidades de las azucenas blancas:
Es noble, es durable, no tiene sólo sus bulbos en la tierra.
Cuando la azucena blanca está muriendo, las axilas de sus hojas
van creando, aunque no en todos los casos, más bulbos,
al principio bien verdes, luego amarillentos.
Yo los he plantado. Surgen como los hermanos, estiran hacia el sol sus hojitas,
florecen con la blancura de la porcelana, con la tersura del alabastro,
con el perfume que nace de la nobleza del corazón.
la que me ha hablado, he habledo sola,
he hablado conmigo misma y con B.,
quien hace que ría y que llore.
Quiero creer que eso es la amistad,
que te hieran cuando has hecho zafarranchos,
que te consuelen si han sido involuntarios.
B. tiene las cualidades de las azucenas blancas:
Es noble, es durable, no tiene sólo sus bulbos en la tierra.
Cuando la azucena blanca está muriendo, las axilas de sus hojas
van creando, aunque no en todos los casos, más bulbos,
al principio bien verdes, luego amarillentos.
Yo los he plantado. Surgen como los hermanos, estiran hacia el sol sus hojitas,
florecen con la blancura de la porcelana, con la tersura del alabastro,
con el perfume que nace de la nobleza del corazón.
blog de floria: tarde rosada
Blanca, negra, marrón,
cristiana, judía o musulmana,
no eres Betty si has dejado un solo prejuicio
escondido en algun sitio,
si todos tienen hambre y tú unas migajas
guardadas para tus hijos,
no eres Betty porque la palabra
lo dice¨: generosidad, inteligencia, ajtocrítica.
¡qué pobres son estas palabras
comparadas con lo que tú eres!
Tu cuenco de arroz estará siempre lleno,
todos te darán todo,
prediques o no, sonrías o no.
Tú eres Betty, de compasión dura,
como debe ser la compasión.
No lloriqueo cursi y servil,
sino el amor, el servicio, y la caridad.
cristiana, judía o musulmana,
no eres Betty si has dejado un solo prejuicio
escondido en algun sitio,
si todos tienen hambre y tú unas migajas
guardadas para tus hijos,
no eres Betty porque la palabra
lo dice¨: generosidad, inteligencia, ajtocrítica.
¡qué pobres son estas palabras
comparadas con lo que tú eres!
Tu cuenco de arroz estará siempre lleno,
todos te darán todo,
prediques o no, sonrías o no.
Tú eres Betty, de compasión dura,
como debe ser la compasión.
No lloriqueo cursi y servil,
sino el amor, el servicio, y la caridad.
lunes, 14 de febrero de 2011
Sentí el sol
No sé lo que significa maldecir. Es acaso hablar mal?
O es desearle algo malo a alguien?
Recogí el libro del banco.
La plaza estaba desierta.
No era sin embargo un libro,
sino un diario íntimo.
Comencé a hojearlo y tuve miedo
"Todos serán perseguidos, todos serán castigados,
de una a otra generación, hasta que no quede nadie sobre la tierra.
Y vi aparecer cuervos enormes, sus garras más grandes que una montaña,
sus ojos un inmenso océano cada uno de ellos...."
Me detuve, busqué un nombre, un título, no había nada.
Hacia el final, unas pocas palabras más
"Y esto es para que las maldiciones se cumplan¡ para que los niños
queden sin padres y los padres sin niños. Así la Tierra será más pura".
O es desearle algo malo a alguien?
Recogí el libro del banco.
La plaza estaba desierta.
No era sin embargo un libro,
sino un diario íntimo.
Comencé a hojearlo y tuve miedo
"Todos serán perseguidos, todos serán castigados,
de una a otra generación, hasta que no quede nadie sobre la tierra.
Y vi aparecer cuervos enormes, sus garras más grandes que una montaña,
sus ojos un inmenso océano cada uno de ellos...."
Me detuve, busqué un nombre, un título, no había nada.
Hacia el final, unas pocas palabras más
"Y esto es para que las maldiciones se cumplan¡ para que los niños
queden sin padres y los padres sin niños. Así la Tierra será más pura".
El fin
Un dictador acaba de morir.
Sus admiradores lloran.
Sus enemigos festejan.
Tal vez estemos ya al cabo de la vida,
y si esto no es el fin
puede ocurrir que sea el comienzo de algo.
Llegaremos a la libertad y al respeto,
Dejaremos la sangre en la calle,
Desfiles de banderas,
fogonazos de tiros,
insultos y muchachos gritando.
No sabremos nunca si algo comienza
o vidas y vidas terminan.
Sus admiradores lloran.
Sus enemigos festejan.
Tal vez estemos ya al cabo de la vida,
y si esto no es el fin
puede ocurrir que sea el comienzo de algo.
Llegaremos a la libertad y al respeto,
Dejaremos la sangre en la calle,
Desfiles de banderas,
fogonazos de tiros,
insultos y muchachos gritando.
No sabremos nunca si algo comienza
o vidas y vidas terminan.
Abandonado
De una a otra vez
el agua refrescaba al hombre solo.
En medio de un monte de álamos
y cada vez más despacio
cae su cabello.
Sus manos cuelgan
como las prendas de vestir
en las ofertas de las tiendas..
Frías, llanas, blancas.
Ha entrado en el estadio prohibido
y nadie lo ha advertido.
Arrojó al cesto de la vida
la suya propia, apagada por el hambre.
Es posible que ya esté
al borde del paraíso.
Es posible que ya nadie llame por él,
y que nadie le busque.
el agua refrescaba al hombre solo.
En medio de un monte de álamos
y cada vez más despacio
cae su cabello.
Sus manos cuelgan
como las prendas de vestir
en las ofertas de las tiendas..
Frías, llanas, blancas.
Ha entrado en el estadio prohibido
y nadie lo ha advertido.
Arrojó al cesto de la vida
la suya propia, apagada por el hambre.
Es posible que ya esté
al borde del paraíso.
Es posible que ya nadie llame por él,
y que nadie le busque.
domingo, 13 de febrero de 2011
escalones
Bajé tres escalones.
Me detuve.
Una sombra me seguía silenciosamene.
Seguí bjando escalones,hasta llegar al embarcadero.
Me senté.
La sombra continaba aompañándome.
¿Por qué el infinito es sombra
y la vida un laberinto?
¿Por qué necesitas de las personas
que no te necesitan?
¿Por qué hemos de vivir presos del tiempo,
solos y solos, porque nadie entiende a nadie?
No me digas que hay un todopoderoso.
Sólo somos nosotros, humanos, los que lo podemos todo.
Hacer todo, destruir todo. Y siempre solos.
Resolver el silencio, acallar el tiempo, vvolver y volver
como una calesita infinita?
¡Déjame solo y ya!
No sientas compasión, no sientas tristeza.
La depresión es la verdadera muerte,y morir solo
la verdadera depresión.
Me detuve.
Una sombra me seguía silenciosamene.
Seguí bjando escalones,hasta llegar al embarcadero.
Me senté.
La sombra continaba aompañándome.
¿Por qué el infinito es sombra
y la vida un laberinto?
¿Por qué necesitas de las personas
que no te necesitan?
¿Por qué hemos de vivir presos del tiempo,
solos y solos, porque nadie entiende a nadie?
No me digas que hay un todopoderoso.
Sólo somos nosotros, humanos, los que lo podemos todo.
Hacer todo, destruir todo. Y siempre solos.
Resolver el silencio, acallar el tiempo, vvolver y volver
como una calesita infinita?
¡Déjame solo y ya!
No sientas compasión, no sientas tristeza.
La depresión es la verdadera muerte,y morir solo
la verdadera depresión.
Miodesopsia
Han cruzado por mis ojos largos gusanos,
no me asusto,
sé que es la miodesopsia.
Sólo me fastidia y buscaría un brujo
que me sanara.
Es sólo otra forma más que el Invisible
ha inventado
para no dejarnos leer en paz.
Miodesopsia...podría ser miosotys,
Podría ser lilas florecidas.
Pero no. La miodesopsia me quiere para sí.
Ama el color de mis ojos.
Pues cuando me vayas, tú también te irás,
ahogada en un lago azul.
no me asusto,
sé que es la miodesopsia.
Sólo me fastidia y buscaría un brujo
que me sanara.
Es sólo otra forma más que el Invisible
ha inventado
para no dejarnos leer en paz.
Miodesopsia...podría ser miosotys,
Podría ser lilas florecidas.
Pero no. La miodesopsia me quiere para sí.
Ama el color de mis ojos.
Pues cuando me vayas, tú también te irás,
ahogada en un lago azul.
No he reflexionado lo suficiente.
Este cerebro sordo y ciego, curel consigo mismo,
padece miodesopsia
y mis ojos se llenan de moscas.
Moscas que vuelan lento, rápido, hacia arriba o hacia abajo,
que construyen telas sutiles que nieblan los objetos,
que dejan detrás mi alegría,
aunque me repitan que no es grave.
Nada grave parece grave para quien no lo padece,
ya tengo suficientes castigos. Escoliosis, artrosis,
ojo seco, corazón ayudado por marcapasos, sueños que no sueño,
suenos que no duermo.
No es hora de llenar mis bolsillos de piedras, y caminar hast el río?
No, no lo es, sé que no soy mi propia dueña, quiero ser libre
pero la educación religiosa deja sus hachas para siempre.
.
Este cerebro sordo y ciego, curel consigo mismo,
padece miodesopsia
y mis ojos se llenan de moscas.
Moscas que vuelan lento, rápido, hacia arriba o hacia abajo,
que construyen telas sutiles que nieblan los objetos,
que dejan detrás mi alegría,
aunque me repitan que no es grave.
Nada grave parece grave para quien no lo padece,
ya tengo suficientes castigos. Escoliosis, artrosis,
ojo seco, corazón ayudado por marcapasos, sueños que no sueño,
suenos que no duermo.
No es hora de llenar mis bolsillos de piedras, y caminar hast el río?
No, no lo es, sé que no soy mi propia dueña, quiero ser libre
pero la educación religiosa deja sus hachas para siempre.
.
La s garras de las flores
Si las aves escucharan
si vieran con nuestros ojos
el cielo azul, el cielo tormentoso,
sabrían que Dios está en algún lado.
Nosotros razonamos
desilusionados,
contamos los muertos por segundos,
el hambre,
la crueldad,
la guerra. El mar se agita.
Todas las criaturas tenemos miedo.
Por que ellas son diferentes, las aves son inmortales,
o son las mismas
con nuestras garras despiadadas
disfrazadas de abrazos de cariño.
si vieran con nuestros ojos
el cielo azul, el cielo tormentoso,
sabrían que Dios está en algún lado.
Nosotros razonamos
desilusionados,
contamos los muertos por segundos,
el hambre,
la crueldad,
la guerra. El mar se agita.
Todas las criaturas tenemos miedo.
Por que ellas son diferentes, las aves son inmortales,
o son las mismas
con nuestras garras despiadadas
disfrazadas de abrazos de cariño.
A vivir
No supe morir, no sabré vivir,
todo es al revés
en este trozo de pastel
envuelto en estrellas.
Puse toda mi voluntad,
batallé
como Atila,
razoné como Sócrates.
Pero todo se entendió mal.
Las uvas aun están maduras,
pronto estarán arrugadas.
U el mar se llevará los pájaros,
que irán a mi caverna
a construir nidos y
ellos sí, a vivir.
todo es al revés
en este trozo de pastel
envuelto en estrellas.
Puse toda mi voluntad,
batallé
como Atila,
razoné como Sócrates.
Pero todo se entendió mal.
Las uvas aun están maduras,
pronto estarán arrugadas.
U el mar se llevará los pájaros,
que irán a mi caverna
a construir nidos y
ellos sí, a vivir.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Los descensos I
Ajena a todo, presa de mis propias traiciones,
el sol no morirá
qunque creo sólo en la nada.
He descreído. He estropeado. No entendí nunca lo que es la vida.
Jamás entendí qué significa Dios de verdad.
Cuánto me parece estúpido hoy
ya en el camino de regreso, regresar y descender.
Sentir las verdades desunidas apoderándose de a poco
de un cerebro carcomido.
Los elementos que debo ingerir, los deletéreos venenos que me matan
dentro de mi entraña se amontonan
y conviven sin ninguna antipatía.
Qí una vez que el suelo es lo único justo
nos sostiene a todos por igual
Oí otra vez que somos islas de principio a fin
pero miembros indisolubles de una trama desechable
que haces y rehaces una y otra vez
cual Penélope marcada, cansada, furiosa, frustrada
que teje alegremente por el día, bajo la luz brillante esperanzada,
mezclando todos los hilos de oro con fibras de arpillera, de junco, de esparto
diamantes como carbones, perlas con agatas doradas
crea flores y retratos, con Ulises siempre en su mente.
De noche la gana el desaliento. Todos estamos solos en la noche
cubiertos quizá por la misma niebla, iluminados quizá por la misma estrella.
Pero yo te sufrí, rasgué mis venas, yo te dije que el dulce envenenaba
te dije que confiaras en el amor
aunque todo sea meras hormonas y sinapsis gloriosas
que un buen día conocen la niebla del alma,
la cara del olvido,
la barba del olvidado.
el sol no morirá
qunque creo sólo en la nada.
He descreído. He estropeado. No entendí nunca lo que es la vida.
Jamás entendí qué significa Dios de verdad.
Cuánto me parece estúpido hoy
ya en el camino de regreso, regresar y descender.
Sentir las verdades desunidas apoderándose de a poco
de un cerebro carcomido.
Los elementos que debo ingerir, los deletéreos venenos que me matan
dentro de mi entraña se amontonan
y conviven sin ninguna antipatía.
Qí una vez que el suelo es lo único justo
nos sostiene a todos por igual
Oí otra vez que somos islas de principio a fin
pero miembros indisolubles de una trama desechable
que haces y rehaces una y otra vez
cual Penélope marcada, cansada, furiosa, frustrada
que teje alegremente por el día, bajo la luz brillante esperanzada,
mezclando todos los hilos de oro con fibras de arpillera, de junco, de esparto
diamantes como carbones, perlas con agatas doradas
crea flores y retratos, con Ulises siempre en su mente.
De noche la gana el desaliento. Todos estamos solos en la noche
cubiertos quizá por la misma niebla, iluminados quizá por la misma estrella.
Pero yo te sufrí, rasgué mis venas, yo te dije que el dulce envenenaba
te dije que confiaras en el amor
aunque todo sea meras hormonas y sinapsis gloriosas
que un buen día conocen la niebla del alma,
la cara del olvido,
la barba del olvidado.
viernes, 4 de febrero de 2011
Los descensos III
Traté de rescatar una cigarra
entreverada en espinas de tuna,
temí que dejara su esqueleto
y que se marchara desnuda.
Admiré en ella la ausencia del miedo,
esa desintegración que me envuelve
mientras mis pensamientos se detienen.
Amo las cigarras, no sólo por su canto,
sino por esa extraña vida
que las tiene tanto tiempo bajo tierra.
Ella no conoce el pánico,
el regreso a la nada del alma humana,
el regreso a lo ignorado
e ignorado por completo.
Una vez liberada, caminó tres pasos torpes,
y retomó vuelo con la rapidez de la luz.
entreverada en espinas de tuna,
temí que dejara su esqueleto
y que se marchara desnuda.
Admiré en ella la ausencia del miedo,
esa desintegración que me envuelve
mientras mis pensamientos se detienen.
Amo las cigarras, no sólo por su canto,
sino por esa extraña vida
que las tiene tanto tiempo bajo tierra.
Ella no conoce el pánico,
el regreso a la nada del alma humana,
el regreso a lo ignorado
e ignorado por completo.
Una vez liberada, caminó tres pasos torpes,
y retomó vuelo con la rapidez de la luz.
Los descensos II
No he sido hoy.
Hoy ha sido un día gris, negro, azulado.
Bajé corriendo las escaleras del miedo,
el derrumbe súbito de toda confianza,
como si hubiera incubado un monstruo autodestructivo.
Nadie sabe la soledad.
Nadie sabe el miedo.
Las garras afiladas que te estrujan
y te arrojan fuera de ti.
Qué es, sino no tenerte como cuerpo,
no tenerte como espíritu,
no tenerte como alma?
Espero en el tiempo, ese misterioso
que carcome mi corazón y mi cerebro.
El tiempo. Que no puedo definir, guardar, esperar, superar.
No puedo. Entonces,
por qué te preguntas por qué no he sido hoy?
para E. A. A.
Hoy ha sido un día gris, negro, azulado.
Bajé corriendo las escaleras del miedo,
el derrumbe súbito de toda confianza,
como si hubiera incubado un monstruo autodestructivo.
Nadie sabe la soledad.
Nadie sabe el miedo.
Las garras afiladas que te estrujan
y te arrojan fuera de ti.
Qué es, sino no tenerte como cuerpo,
no tenerte como espíritu,
no tenerte como alma?
Espero en el tiempo, ese misterioso
que carcome mi corazón y mi cerebro.
El tiempo. Que no puedo definir, guardar, esperar, superar.
No puedo. Entonces,
por qué te preguntas por qué no he sido hoy?
para E. A. A.
jueves, 3 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
Cenizas.
Las palabras son cenizas
que han quedado
guardadas en urnas
debajo de los helechos,
entre plátanos, paraísos, jacaradáes.
Iré con ellas para acallarlas,
nada duela tanto como la felicidad
cuando a cada instante
vemos algo que la recuerda.
Las cenizas son los huesos
de los que no olvidan
de los que han sufrido
las cenizas se afirman con agua.
Dame tú agua, dame, dime que sí puedes,
yo regaré las cenizas
debajo de los helechos.
que han quedado
guardadas en urnas
debajo de los helechos,
entre plátanos, paraísos, jacaradáes.
Iré con ellas para acallarlas,
nada duela tanto como la felicidad
cuando a cada instante
vemos algo que la recuerda.
Las cenizas son los huesos
de los que no olvidan
de los que han sufrido
las cenizas se afirman con agua.
Dame tú agua, dame, dime que sí puedes,
yo regaré las cenizas
debajo de los helechos.
Ira y venganza.
Sentimientos inútiles,
malignos, estériles.
No hay santa ira,
no hay venganza que se justifique.
Sólo hechos humanos inciertos,
complicados, intrincados, involuntarios,
equivocados, frutos de la ignorancia
y de la tercera bruja, la envidia.
No pierdas tiempo en enojarte,
la ira, como el miedo, magnifican
el mal, eternizan el sufrimiento.
Vete a dar un paseo, dale un caramelo a un niño,
y una lección sobre cómo cuidarse los dientes.
No seas indiferente, pero no te contamines
con la maldad, no la dejes entrar en tu corazón.
Si todo es inútil, si nuestra vida es el juego del poderoso,
la risa del imbécil que nos puso sobre esta hermosa tierra,
no para disfrutarla, sino para ser rencorosos.
Defraudémosle, pues, y miremos el bello tercer planeta,
las flores, los frutos, los animales,
los niños, los viejos, que han vivido tanto,
y te dirán lo mismo que yo.
Vive y deja vivir.
Busca un árbol milenario.
Adora al árbol milenario.
malignos, estériles.
No hay santa ira,
no hay venganza que se justifique.
Sólo hechos humanos inciertos,
complicados, intrincados, involuntarios,
equivocados, frutos de la ignorancia
y de la tercera bruja, la envidia.
No pierdas tiempo en enojarte,
la ira, como el miedo, magnifican
el mal, eternizan el sufrimiento.
Vete a dar un paseo, dale un caramelo a un niño,
y una lección sobre cómo cuidarse los dientes.
No seas indiferente, pero no te contamines
con la maldad, no la dejes entrar en tu corazón.
Si todo es inútil, si nuestra vida es el juego del poderoso,
la risa del imbécil que nos puso sobre esta hermosa tierra,
no para disfrutarla, sino para ser rencorosos.
Defraudémosle, pues, y miremos el bello tercer planeta,
las flores, los frutos, los animales,
los niños, los viejos, que han vivido tanto,
y te dirán lo mismo que yo.
Vive y deja vivir.
Busca un árbol milenario.
Adora al árbol milenario.
martes, 1 de febrero de 2011
Los eucaliptus
La casa de María quedaba muy lejos de la nestra.
Pero todos los años, llegada la hora de las semillas,
íbamos con mamá, y los hermanos más chicos,
a obtener semillas.
Mamá plantaba las semillas en un almácigo,
luego las transplantaba dentro de tarritos que compraba
a los señores que recogían la basura,
o a quien quisiera venderle o darle.
Una vez las plantas estaban altas, setenta centímetros
aproximadamente,
mamá las vendía
a señores que tuvieran campo y quisieran abrigo para sus animales.
El eucalipto crece rápido, tiene sus ventajas para el hombre de campo.
No así para los modernos ecólogos, que saben tanto,
y lamentan que consuma tanta agua.
Esa agua la subíamos de un balde de pozo,
que tenía una cadena, y una roldana.
La cadena, después de días de trabajar en sacar agua,
nos dejaba las manos con una gruesa capa encallecida.
El óxido nos manchaba las unas, y las manos.
Después de regar, nos apurábamos a ir al cine.
Recuerdo un ciclo de películas rusas que pasaron en Cine Club.
Vuelan las grullas, Ivan el terrible, el acorazado Potiomkin.....
No entrecomillo `porque no estoy segura que los títulos fueran exactos.
Recuerdo en especial el 41. La película me había parecido excelente,
y el actor principal era muy atractivo.
Esas horas eran las horas posteriores al estudio,
pues estábamos haciendo la enseñanza media y teníamos
que preparar exámenes.
Nos levantábamos a las 4 de la madrugada. Tomábamos mate.
Mi hermana pequeña y yo estudiábamos juntas. Ella se distraía,
porque tenía tanto sueño que no podía juntar dos ideas.
Yo era la encargada de explicarle.
Cuántas veces me repitió que bien explicaba yo!!!
Cuando llegaba el otoño y el principio del invierno,
los chacreros iban a casa a comprar los eucaliptus.
Mamá siempre les encargaba los tarros de vuelta.
Y muchos se los traían.
Mamá se había criado en el campo.
Se llevaba muy bien con la gente sencilla.
En realidad, se llevaba bien con todo el mundo.
Le gustaba mucho leer, igual que a mi abuela Judith.
Mamá, como Ricardo, como yo, fuimos, o somos aun, los solitarios.
Sin embargo, mamá visitaba amigas, y a ella la visitaban.
Yo en cambio, detesto salir y detesto que me telefoneen o que vengan a verme.
Pero mamá era toda una dama, aunque sus manos revelaran la vida
de intenso trabajo que había llevado.
Me alegro mucho cada vez que recuerdo que mi padre la quería mucho.
Le había regalado un libro, siendo novios, y se lo había dedicado"A mi amada Sofía"-
Pero todos los años, llegada la hora de las semillas,
íbamos con mamá, y los hermanos más chicos,
a obtener semillas.
Mamá plantaba las semillas en un almácigo,
luego las transplantaba dentro de tarritos que compraba
a los señores que recogían la basura,
o a quien quisiera venderle o darle.
Una vez las plantas estaban altas, setenta centímetros
aproximadamente,
mamá las vendía
a señores que tuvieran campo y quisieran abrigo para sus animales.
El eucalipto crece rápido, tiene sus ventajas para el hombre de campo.
No así para los modernos ecólogos, que saben tanto,
y lamentan que consuma tanta agua.
Esa agua la subíamos de un balde de pozo,
que tenía una cadena, y una roldana.
La cadena, después de días de trabajar en sacar agua,
nos dejaba las manos con una gruesa capa encallecida.
El óxido nos manchaba las unas, y las manos.
Después de regar, nos apurábamos a ir al cine.
Recuerdo un ciclo de películas rusas que pasaron en Cine Club.
Vuelan las grullas, Ivan el terrible, el acorazado Potiomkin.....
No entrecomillo `porque no estoy segura que los títulos fueran exactos.
Recuerdo en especial el 41. La película me había parecido excelente,
y el actor principal era muy atractivo.
Esas horas eran las horas posteriores al estudio,
pues estábamos haciendo la enseñanza media y teníamos
que preparar exámenes.
Nos levantábamos a las 4 de la madrugada. Tomábamos mate.
Mi hermana pequeña y yo estudiábamos juntas. Ella se distraía,
porque tenía tanto sueño que no podía juntar dos ideas.
Yo era la encargada de explicarle.
Cuántas veces me repitió que bien explicaba yo!!!
Cuando llegaba el otoño y el principio del invierno,
los chacreros iban a casa a comprar los eucaliptus.
Mamá siempre les encargaba los tarros de vuelta.
Y muchos se los traían.
Mamá se había criado en el campo.
Se llevaba muy bien con la gente sencilla.
En realidad, se llevaba bien con todo el mundo.
Le gustaba mucho leer, igual que a mi abuela Judith.
Mamá, como Ricardo, como yo, fuimos, o somos aun, los solitarios.
Sin embargo, mamá visitaba amigas, y a ella la visitaban.
Yo en cambio, detesto salir y detesto que me telefoneen o que vengan a verme.
Pero mamá era toda una dama, aunque sus manos revelaran la vida
de intenso trabajo que había llevado.
Me alegro mucho cada vez que recuerdo que mi padre la quería mucho.
Le había regalado un libro, siendo novios, y se lo había dedicado"A mi amada Sofía"-
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