No supe morir, no sabré vivir,
todo es al revés
en este trozo de pastel
envuelto en estrellas.
Puse toda mi voluntad,
batallé
como Atila,
razoné como Sócrates.
Pero todo se entendió mal.
Las uvas aun están maduras,
pronto estarán arrugadas.
U el mar se llevará los pájaros,
que irán a mi caverna
a construir nidos y
ellos sí, a vivir.
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