martes, 15 de febrero de 2011

Reír y llorar

No es la tarde lluviosa
la que me ha hablado, he habledo sola,
he hablado conmigo misma y con B.,
quien hace que ría y que llore.
Quiero creer que eso es la amistad,
que te hieran cuando has hecho zafarranchos,
que te consuelen si han sido involuntarios.
B. tiene las cualidades de las azucenas blancas:
Es noble, es durable, no tiene sólo sus bulbos en la tierra.
Cuando la azucena blanca está muriendo, las axilas de sus hojas
van creando, aunque no en todos los casos, más bulbos,
al principio bien verdes, luego amarillentos.
Yo los he plantado. Surgen como los hermanos, estiran hacia el sol sus hojitas,
florecen con la blancura de la porcelana, con la tersura del alabastro,
con el perfume que nace de la nobleza del corazón.

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