martes, 4 de marzo de 2014

El hombre reflexivo

El hombre  reflexivo

El hombre apretó el acelerador,
el camino era recto, ¿qué podía temer?
Habló consigo mismo. "Tengo el corazón verde,
no he madurado para pensar..
. Pero no hay
análisis claros que te digan qué es la vida.
No hay inquisición racional
que revele a Dios o al mal.
La vida no tolera fricciones. ¿Por qué he de seguir?
Somos señores feudales enloquecidos de miedo
el miedo color azabache. Quisiera tener
una margarita silvestre, una aspidistra reluciente,una peonía blanca.
Juntarlas como si fueran todas las razas,
olvidarme de las deudas, olvidar mis pecados".
El muelle se acercaba, veloz, inevitable.
El hombre saltó al agua, él y su coche demoraron apenas en hundirse.

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