Seca esas lágrimas legítimas,
envídiame,
yo ya no lloro más porque mis ojos están secos.
Seca esas lágrimas legítimas
y ríete con risa plena,
no ahueques tu garganta,
vive lo roto y lo quebrado
con alegría de deschavado.
No hay porqué llorar en primavera.
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