¿Cómo sabes que ahí es donde estuve?
Sí. Ahí es donde estuve, en un pasaje sin pasos,
en un aire sin brisa, en un bosque sin prisas.
En la copa de un árbol esperaba la lluvia
que descargó su tibieza, y giraron los pájaros los días,
y las ramas se transformaron en nidos, en cuerpos,
ojos y oídos, me tomaron las manos.
No era noche ni día, era ya fina niebla
donde nadie reposaba, nada se movía.
¿Acaso estuve con Di-s?
Quiero decir, el verdadero, no el Gran Embustero,
no el Adorado, no el Invisible, menos el Omnipresente,
no el Omnipotente, no el castigador de las almas inocentes.
Ningún dios de ninguna religión, sino el dios verdadero.
¿Habré estado con él?
Me pareció que nada envejece, que el tiempo tiene su tiempo,
el que pasa y el que vuela, el que salta y el que repta,
el que vive y el que mata..
Me pareció que nada envejecía, que todo era nuevo.
Tal vez la creación acababa de finalizar.
¿Dónde estuve Señor, para que me guiaras,
sin hablarme, sólo como si algo dentro de mí
fuera diferente?
Mi corazón, otro corazón,
mi mente, otra mente.
Lo que antes fuera piedra
ahora agua fresca.
Lo que antes amargura, ahora tibio recuerdo de dulzura.
Se borró la diferencia, se desvaneció la locura,
Silenciosa y serena te vi surgir del mar.
Voy a desatar todos los nudos, a derribar todos los diques,
a eliminar los caminos marinos, a transformar la sal
en una burbuja de besos. Voy a dejarme amar
en una tormenta de abrazos,
en un repetirnos te quiero,
en abrazo apretado te quiero,
en un lenguaje severo.
Te quiero.
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