martes, 4 de marzo de 2014

Son estos días
Días de desengaño,
días de olvidado desempeño,
caídos hacia el fondo del mar.
Estos días,
días de trenzadas desdichas,
días de acostumbradas soledades,
días de dolores y de llanto
los que quiero olvidar cuando canto.
Muéreme, Dios, llévame en tus brazos.
Muéreme y dime qué fue la dicha.
Envíame a sus fuertes lazos,
a espiar una vez más su mirada.
Mirada de sol, astro solitario,
lleno de fuego y de rabia.
Dime qué senda tomar, dime qué canto cantar.
Yo también Vissi d'arte et d'amore.
Dime porque me quitas a Mario
aunque mis celos derritan los polos.
Son estos días en que pienso
cómo logré dar ese salto y seguir viva,
cómo logré saltar Sant'Angelo
y coincidir ahora en el corazón de Mario.
Muéreme Dios, que no es fácil vivir muerto. Muéreme. Ya.
Y para siempre.

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