Son estos días
Días de desengaño,
días de olvidado desempeño,
caídos hacia el fondo del mar.
Estos días,
días de trenzadas desdichas,
días de acostumbradas soledades,
días de dolores y de llanto
los que quiero olvidar cuando canto.
Muéreme, Dios, llévame en tus brazos.
Muéreme y dime qué fue la dicha.
Envíame a sus fuertes lazos,
a espiar una vez más su mirada.
Mirada de sol, astro solitario,
lleno de fuego y de rabia.
Dime qué senda tomar, dime qué canto cantar.
Yo también Vissi d'arte et d'amore.
Dime porque me quitas a Mario
aunque mis celos derritan los polos.
Son estos días en que pienso
cómo logré dar ese salto y seguir viva,
cómo logré saltar Sant'Angelo
y coincidir ahora en el corazón de Mario.
Muéreme Dios, que no es fácil vivir muerto. Muéreme. Ya.
Y para siempre.
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