domingo, 16 de febrero de 2014

Abatida, desalentadamente, pienso en los días que tu amor tenía.
Abatida, desalentadamente, vengo a tu tumba bajo cipreses sombríos.
Abatida, desalantadamente, tu voz me hiere aun el corazón desesperadamente,
desoladamente,desoladamente,
que nada es la vida ya lo sabía, pero no imaginaba cuán derrotada volvería
a vivir la vida de la vida de todos los días.
La vida cotidiana. La vida solitaria. La vida muerta. La vida sin vida.
Ka vuda sub bada,,Arrebátame tú ahora y llévame contigo, arrebatadamente, desesperadamente, d












acaso la vida

de casualidades y rumbos dispersos,
de materia inerte
y energía solar
quizá surgió la vida
arrojados como latas de cerveza
estamos en este basural
oscuro cacareo de mentiras,
de quejidos y de mezquinos amores,
y esto es lo que el sapiens sapiens parece
amar más.
La vida. ¿Cómo hacer para llegar hasta el final?
Genocidios, muertes, sacrificios, asesinatos,
realizados por creyentes en tdos los dioses
aburridos de existir
enfermos de envidia ante las flores de cinco pétalos
heridos de muerte por una sonrisa de felicidad.
aparta de mí este cáliz, la vida, aparta de mí esta copa
que llenaste de veneno, de tóxicos malolientes,
para hacerme ver que no existe eso que llamamos vida.
Existe otra galaxia, y nos hemos equivocado de dirección.

Aunque

Aunque destruya ciudades enteras
el hombre se desconoce a sí mismo,
capaz solo de conceptos enormes y huecos,
extremos antagónicos de todas las potencias,
más capaz de omitir que de hacer,
ebrio de ambición por intentar imposibles que de leer la verdad.
Creemos esperar y ser lo que nos gusta,
sin tener en cuenta lo que somos,
sin contar las desventuras
que causamos a cada paso.
Somos nuestro ayer sin nombre, nuestro pasado,
y un futuro sin esperanza  hundido en el fondo del pozo del ser.

El río

Mi barca es muy sencilla.
Canela, mi perra blanca, la guía
con un movimiento de cabeza.
Tal vez el viento tenga
mucho que ver.
El cielo está tan azul
que hiere los ojos.
El sol
tan brillante,
enceguece.
Canela posa su cabeza en mis manos.
Sé que quiere dormir.
No sé cómo llevar adelante la barca.
Canela ya se ha dormido.

El vecino

La conversación más sola
el dolor
no es sin embargo
un monólogo.
Cientos están conmigo
todo lo que este mundo tiene.
Participamos en el dolor,
igual en el éxtasis de la felicidad,
y en la calma de la felicidad.
Sola.
La conversación más sola
acalla los dolores, los atenúa.
Aunque sea bueno a veces mirar atrás,
expresar nuestros remordimientos
eso no alcanza para seguir adelante.
Tengo que dudar de todo,
es la duda la madre y la hija del coraje.
El miedo es el enemigo mortal, y los irresolutos sus cómplices.
¿No es la vida un eterno movimiento cíclico?
Y volvemos y volvemos, y vamos y vamos.
Sola.
Y la soledad, que acaba con la cordura.
¿Es más cómodo no creer en nada?
No te revuelvas los pelos aprisionándote
en esos problemas.
Mira, el vecino de al lado necesita ayuda.

Ver.

La tarde medita
silenciosa,
el sol va apenas moviéndose.
La tarde cae, mis ojos ya no ven bien los colores.
Un solo ser humano es la humanidad,
y pienso en la ceguera como en un paraíso tranquilo.
¿Qué pensarán los demás?
Una brisa suave corre, de a ratos,
como para recordarnos que el otoño vendrá pronto.
Siento un murmullo atenuado. Va creciendo.
Son los niños que regresan del río.
Seguramente han pescado y están contentos.
Imagino los colores de uss ropas,
imagino la ocasión que conocí a Sara y veo su cabello rubio,
su sonrisa generosa, fresca, espontánea.
Ahora me queda imaginarlo.
La tarde cae. Ya no en silencio.
Voces infantiles vienen a contarme los acontecimientos del día.

El tiempo silencioso

El tiempo silencioso mre recorre los brazos,
alarga mis palabras,
y su silencio reconforta, alegra, entristece, quema como brasa.
El tiempo se hace en la palabra, se hace hueco e invisible,
pero recorre tu cuerpo ya en ruinas.
El tiempo es el más cruel de los cómplices del hombre,
Gana si tú pierdes, gana si tu ganas,
y nn lo ves para reprochárselo.
No temo la muerte ni la vejez, temo el tiempo.
El tiempo es el amo.
El es el mago que saca de su galera los más inconcebibles remordimientos.
El tiempo no sabe de perdón, de comprensión, de piedad, de compasión.
Se pierde entre los pliegues del universo, nos engaña con sus años,
nos desorienta con sus lamentos.
¿Qué lamenta el tiempo?
El tiempo lamenta no ser nuestro dueño. No es una cárcel. Podemos
escapar cuando queramos. Podemos ser libres y podemos reír
de sus cursis ocurrencias. Es un borracho que parece caminar derecho,
pero no es así. El tiempo nos gana en círculos y volutas, en espirales y laberintos.
El tiempo es sólo otra cara del Invisible, otra tortura
que se parece mucho a un juego de un niño pequeño
que no sabe que a su gato le duele si le tiran la cola.
Es sólo este laberinto silencioso y complicado lo que más temo.
El tiempo silencioso.

Esperada flor.

La mañana se entrega, generosa.
Ha llovido la  tarde anterior,
las plantas deslumbran con su intenso verde,
los colibríes vuelan buscando flores,
el viejo señor vecino toma su mate.
La calle está tranquila.
Un domingo temprano en la mañana.
Apenas miro hacia un costado
y la veo.
Ha florecido, por fin,
luego de mirar día tras día
los cambios del botón floral.
Falco diría "pondré un moño azul en cada árbol"!

EL SILENCIO


No hay cadáveres ya
ya no
me di cuenta cuando llovió
y la tierra tembló
como una pandereta
cayó a mis pies un esqueleto
de azucenas y jazmines
sucio de pútridos vegetales
y quizá abatido
 por un rayo
cayó del cielo
de un cielo despejado
en una tarde silenciosa de verano
mis pies me llevaron hasta el barranco
donde se apilaban los cuerpos muertos
El Omnipotente ha vuelto
ha regresado
luego de crear otros mundos
luego de cerrar la Tierra
como quien pone llave
a una puerta solitaria
a una puerta sin casa sin techo
sin nada
Así el silencio de los indiferentes
me cubrirá también
me arrastrará
e iré
a la Gran Mente
con un canto de paz
de nuevo con un canto de paz
silencioso
sin música
sin palabras
parco y quieto como el olmo seco
pero nadie sabe
si reverdecerá alguna primavera.

Ciega


Como una ciega dormí en tus ojos
tomé tu mano
me guiaste por caminos pedregosos
alabaste mi equilibrio
antes que cayera
como una piedra más
en el sendero tenebroso.
Como una ciega dormí en tus ojos
como una ciega.
Escuchamos las campanas
lejos
muy lejos
de una iglesia
casi aislada en medio del campo.
Apretaste mi mano
enviando un mensaje.
Aun hoy
escucho el mensaje
junto a campanadas de duelo.

Se ha ido



Como cuando era niño
se ha ido
se ha ido en silencio
atenuando todo ruido
para escapar de nuestras manos
de nuestros abrazos.
Alguien
lo tiene prisionero
alguien le ha hecho un juramento
y él
le creyó
tomó esas palabras en serio
como si un profeta hubiera hablado
mala pécora coprófaga
deja mi hijo en paz
deja que goce de libertad
déjalo solo
tú destruyes lo que tocas
tú enturbias un océano
tú sólo traes golpes y desdichas
huesos rotos
mal habidos amores
que no merecen ese nombre
vete desaparece ya.

Vacío


El hombre está vacío, desnudo, caido.
Ha cambiado su alma por un diamante.
Un pedazo de la madre tierra, un trozo de roca,
un fragmento de vida
desnuda, caída, vacía.
Todos los días veo  a ese hombre.
Está en medio de la calle,
detiene el tránsito,
- él transita estrellas-
y grita en silencio, grita con gestos precisos,
como sordomudo.
Es que el alma no se cambia por un diamante,
es que la palabra te viste, te llena de sentido,
te levanta el alma.
Sin la palabra
-sin la poesía, única  palabra-
estamos perdidos, solos, vacíos.
La palabra  pone tiempo a la vida
pone vida  a la muerte
tiembla si tiemblas
llora si lloras.
No permanezcas solo.
Recuerda que queda el Verbo.

TRABAJO


Da trabajo vivir durmiendo
tirado sobre cartones
da trabajo la noche trasnochada
la noche devastada horrenda fría desdichada
una antorcha de lágrimas atragantadas
quema mi garganta
anula mi conciencia
y vuelvo a la tímida paciencia
de pensar en mi inocencia
callada entre los siglos desventurados
desmanes y dichos y acciones
violencia y emociones acuerdan
mi temor, mi terror y mi temblor.
Como un animal entregado a un cruel amo
ando entre vidrios picados
entre corredores de locura
y besamanos traidores, secuaces del Maldito.
Mi ruego es que seamos
hermanos como antes
amigos como antes
con las pieles superpuestas de los muertos
convertida en conciencia sin fe sin alma
sin el fuego del orgullo sin la mancha
de la mentira.
Sin laúdes ni alabanzas
atravesar este arenal
de dudas y basuras
y abrazarnos de nuevo,
sin esperanzas.

COMPRENDER


No entiendo
no comprendo
no veo nada con mis ojos absurdos
débiles, ciegos, sordos, quietos
como un gato dormido.
Exploro apenas esta vida lenta
estas letras envueltas
en tejidos de lana revuelta
tejido en ganchillo
tejido en malla enredada
capas y más capas de cebollas deshechas
por la lluvia
por el viento
por la fría primavera traicionera.
Nos iremos cuando muramos
a crear máscaras nuevas
a pintar rostros limpios y claros.
Se acabaron los misterios
vivir es el infierno de otro planeta
quiero decir
vivir en esta tierra hermosa
es sufrimiento y lejanía,
tardanza y desamor.
Con seguridad
muerte es salvación, mejorar la visión
esperar novedad, subir escaleras
como Jacob
subir escaleras.
Danos piedad, danos escalas
para subir hasta ti.
Danos un poco de tiempo, Senior.

no sé cómo mirar las cosas

oscuras y misteriosas
las cosas nos hablan y nos dicen
del tiempo
del agua
del bosque
de los animales y sus nidos
cuántos lloran por leer tus ojos!
cuántos, por comer una comida mañana,
por dormir sin soñar
solos
no importa,
pero entender las cosas,
cosas que no son del amor,
no son de ningun dios,
cosas vivas que son del verde mar.

agua

no hay agua,
nada,
ni una gota.
los vientos huracanados
han secado todo,
los árboles elevan ramas negras y secas
escasos pájaros se ven
salvajes
desesperados
comiéndose unos a otros.
El hambre hace beber la sangre.
El hambre y la envidia
se parecen como hermanos.
No te apetezca llorar,
algún día cambiaremos la codicia por el amor.

Una rosa blanca

La tarde está muriendo.
El rosal blanco dispersa su aroma,
sus flores parecen copos de algodón,
la tarde torna algunas de sus rosas en rosadas,
las nubes que ya están donde estaba el sol.
El planeta sigue andando.
Aunque haya signos de radiactividad
qué podemos hacer. Qué podemos hacer
para parar las guerras y eliminar la pobreza.
El hombre tiene una sola solución: guerra.
La manta pálida que cubre los árboles
se torna en liviana niebla.
Los niños piden de comer.
El abuelo sus remedios, antes de acostarse.
No, por favor, no a la guerra, ni al prejuicio,
ni a la discriminación.
Cosamos ese botón que te has arrancado de la túnica.
Planta esas semillas que has comprado.
Veamos tus deberes. Tus derechos ya los sabes.
Me refiero a los deberes que te ordenó la maestra,
la tarea.
Hijo mío, ¡dividir por dos cifras!
Necesitaremos al menos media hora hasta que lo aprendas.
Mejor ve a darles un beso a papá, a los abuelos, a tus hermanos.

verde agua

verde agua
tus ojos
castaño tierra
tus ojos
vieron nacer tus hijos
vieron venir la tormenta feroz
que sacudió los techos,
que derribó los árboles,
tus ojos, mi vida,
mi vida, tus ojos.
casi siempre rientes,
tus ojos,
casi siempre hablan,
tus ojos.
verde agua,
tus ojos.
Verde tierra, verde gingko,
otoño marrón, tus ojos,
otoño amarillo, tu mirada
al amparo de mi mejilla dejada.

El fresno amarillo

Caminaba lentamente
en el amarillo bosque
donde se refugió todo el otoño.
Un árbol interrumpió mi paso.
Amarillo como el gingko, recto
y cubierto de follaje amarillo,
amarillo fresno,
te veo cuando en el frío del invierno
tejo y tejo para destejer más tarde.
Eres como mi padre y mi madre,
como si tú me hubieras engendrado.
Te abrazo, amarillo fresno de mi recuerdo.
A tus pies quisiera yacer siempre.

Una noche más

Una noche más
una noche helada.
Los dedos apenas se mueven,
las mejillas queman de frío.
Ratas y ratones corren por la calleja,
saltan dentro de montones de basura.
Otra noche terrible
para los que carecen de todo
para los que, teniendo,
piensan y no saben cómo ayudar.
Esta noche cuajada de estrellas
estremece mi vientre,
amenaza detener mi sangre.
Los dioses se han olvidado cuán frágiles somos.
O no lo han olvidado.
Pero sí rechazan el asunto,
puesto que es solo nuestro.

Al fin.

¿Es éste ya el fin del camino?
¿Este abrupto precipicio?
¿Esta cruel distancia hacia la nada?
No alcanzaré el final.
Soy cobarde,
miedo como tenazas me inmoviliza,
apenas pienso, sin respirar apenas
que es posible que ya llegue,
que éste sea el final del camino.
Sola, como siempre. Sola.
Soy tan sólo otra sombra
en este paraje que te expulsa
sin misericordia..
Esta calle hacia la nada
me impedirá volver sobre mis pasos.
Acaso puedo volver junto al fuego,
a amasar pan sobre la rústica mesa,
a amamantar a mis hijos de nuevo.
Al fin, ya no hay flores. Cortaré una sombra
y buscaré un florero.

Invierno cruel

Invierno inicia su dura pelea,
que no son sólo el frío y el hambre.
Invierno quiere matar las leyes
las de la naturaleza
y las que el pueblo ratificó en plebiscito.
Invierno viene con mano dura,
dando golpes de Estado
como el de la Suprema Corte
y el no acatamiento del resultado del plebiscito
contra la ley de caducidad.
Qué sentido tiene vivir un invierno así?
Estamos cercados por todas partes.
Nos mienten, nos roban, se burlan de nosotros,
y nos compran.
Invierno inicia una dura pelea.

No la luna

No, no quiero ver la luna hoy.
Este noche es noche de llanto y quejido,
de lecho deshecho y gritos desesperados,
hoy la luna anunció la muerte del sol,
hoy la luna quemó incienso y sal,
hoy la luna no contó con el dolor,
el dolor de los duendes solares,
que saldrían llevando en andas al dios.
No quiero hoy ver su crueldad,
luna fría y lejana,
luna sin vida y sin nada,
llena de pozos y abismos,
llena de muertos de amor.
Luna, vuelve mañana,
cuando ya los ojos dejen de doler,
cuando mis ojos dejen de arder.
Te enviaré una peonía,
y tú me enviarás un rayo azul.

Hecha de miel

Tal vez estés hecha de miel,
pequeña araña llena de fortaleza.
Dicen que tu hilo es lo más resistente
que hay en toda la tierra.
Quisiera que me dieras instrucciones.
¿Cómo hago para ser una araña de miel,
y fabricar un hilo de acero y de luz,
un hilo con el cual tejer
una red para Dios?

El llanto

Se derrama en los ojos,
cae por el cuello,
tus quejas sólo lo vuelven más doloroso,
más patético, más desesperado.
El ser es el último abismo,
como en hincados cuencos, somos,
y el llanto vuelve si pensamos sólo una pena.
Las puertas se cierran
una a una.
Caen como gotas
como rayos
hacia el mar
y los inevitables ocasos
como cansados descansos.
Se acabó. En adelante
sólo resta contarlo y ver la gente.
Abrazar las multitudes infinitas.
Llorar sin cálices
en los frescos cuencos de la derrota.
Se acabó. Las puertas ya se cerraron.
Y quien pensaba vivir ha quedado convertido
en un bloque de sal,
quien pensaba llegar a su vejez y descansar
ya se quedó dormido para siempre.

Floria y Mario

Mario y Floria se amaban,
sin duda.
la pasión ferviente, intensa,
estaba llena de besos y caricias,
pero terminó llenándose de sangre y de cuchillos,
cuando Mario pintó el rostro de otra mujer.
Y Scarpia encontró el punto débil,
la única fuerza temible de Floria,
que al tiempo que temible, era su debilidad.
Los celos la cegaron por breves momentos.
Y cuando Scarpia decidió hacer con Mario
lo que muchas veces había hecho antes,
Floria Tosca lo mató. Mató a Scarpia.
Estaba segura con su salvoconducto,
con las explicaciones de Scarpia para fingir
la muerte de Mario.
Pero lo mató de verdad.
Floria grita "Mario! Mario! Mario"
pero Mario no responde.
Cercada por los soldados de Scarpia
Floria se arroja desde el Castello Sant'Angelo
no sin antes gritar: Scarpia, avanti a Dio!
Floria es la heroína de la ópera Tosca,
de Puccini. Es la mujer fuerte y cariñosa,
la mujer que da todo por el hombre que ama.
Sólo oídla en su "Vissi d'arte, vissi d'amore,
non feci mai male ad anima viva......"

Centenario de la muerte de Giacomo Puccini.

Paz



Tengo miel en las manos, ha venido el verano,
las abejas sobreviven e impulsan la vida,
mi miel es su miel,
la que buscan en flores, la que guardan
en colmenas, la que persiguen a la siesta,
la luz que no las condena.
Sigue mi mano, hijo de mi corazón,
sigue mi paso,
te guiaré hasta las flores del verano,
hasta las flores de la primavera,
hasta los frutos de invierno.
Ven conmigo, hijo de mi entraña,
vive feliz, vive feliz, no pienses más
en el cáliz de amargura,
dale tiempo a la hora,
la hora de la felicidad que ya llegará.
Disfruta el verano, juega con la arena,
mójate los pies, recoge guijarros,
baña tu perro, y vivamos en paz.

Colibríes



El sol se ha convertido
en fuego abrasador.
poco a poco
cae la tarde,
empiezan a volar los colibríes,
como una cuadrilla de aviones de guerra.
Estoy regando las plantas,
y arrojo agua encima de los arbustos, de las enredaderas,
y de las madreselvas
que los colibríes visitan a cada momento.
Son tres! No! Son cuatro!
Y continúan acércandose, alejándose, se posan en las flores,
en las ramas secas del hibisco,
en el nogal,
y aparecen muchos más,
haciendo un ruido infernal con sus alas que baten y baten.
Tan pequeñito, tan hermoso, tan alegre
todas las tardes los espero.

Corrosiones


CORROSIONES I

La piedra es eternidad,
mientras el agua no comience
a corroerla.
Una gota, vez tras vez,
una gota, otra gota.
Soledad también corroe,
soledad destruye silenciosa,
el ruido la disfraza,
la desdicha se transforma en rabia,
la rabia se hace pronto violencia.
El hombre joven piensa
piensa
piensa
que jamás matará.
Y un día aparece en sus manos
el puñal sangriento,
el puñal gotea sangre
de un querido cuerpo muerto.
La piedra es eterna, pero pronto
se hace arena,
pronto caemos en el abismo conocido
del autodesprecio
de la sumisión
de la dependencia.
No queremos ver
que no hay amor sin libertad.
No queremos abrirnos a nosotros,
a nuestro pobre corazón dejamos solo
solo y solo,
perdido en una maraña de telas de araña.

Corrosiones II


CORROSIONES II

Volvió un día,
él no la esperaba.
La había conocido joven, hermosa,
y ahora era una cara borrosa,
desdibujada por el alcohol
el hambre frecuente
el frío y la soledad.
El tango no dice crueldades directas
ni gratuitas.
Volvió una noche,
él no la esperaba.
Hacía años
no pensaba en ella
dándola por muerta
en algún arrabal
peleas de alcohol,
peleas de juego,
de cartas y truco
peleas de mujeres
peleas en fin de amor y soledad
de inseguridad y necesidad
de atroz necesidad de ser necesitado.
Volvió una noche.
Y se cerró otra puerta.

la tarde

el sol ha barrido la tarde
la ha dejado lisa
como la escarcha
y el frío habla
con voz de viento
el frío recorre el cuerpo
en el que debo andar
pero nadie sabe
ni siquiera yo
hasta cuándo
hasta cuándo este brillo frío
estallará en mis ojos
tarde gris
tarde plateada
tarde de invierno pisoteada

la noche

y a la tarde sigue la noche
más dura aun que la escarcha
e insensible como el hielo
oscura e informe
esconde todas las cosas
aunque
dentro de mí
brilla una luz blanca
que me dice que me amas
en cierta forma amable
en cierta forma insensible
como eres tú
en tu silencio sin notas
en un silencio de música
rítmica
como el corazón del tambor.

llueve

el calor de verano
se ha marchado
solo por un momento
ha comenzado a llover
tan suavemente
tan delicadamente
que he salido a caminar
bajo esta lluvia suave pero tenaz
y he buscado debajo de los helechos
debajo de todo vegetal sospechoso
para encontrar hongos
para encontrar cigarras
que cantaban enloquecidas
hace tan solo unos momentos.

el nogal

enorme y glorioso
pájaros anidaban en sus ramas
comenzamos a ver aserrín
aserrín entre sus hojas, debajo del follaje
en la tierra donde su copa se proyectaba
y el nogal
-en realidad, un pecan-
fue muriendo de pie,
con los pájaros,
con los esqueletos de los frutos
una tormenta atroz acabó con él
y fue triste esa muerte
y terrible ver sus entrañas
llenas de canales y de insectos hambrientos.

Descanso

Quisiera el cielo para ti,
que tu cansancio fuera como una brisa tibia,
y que nunca tuvieras ningún dolor.
Sin embargo, la vida es un castigo,
el dolor un paliativo
las nubes viajan como si el cielo
fuera un enorme camino
sin sendas
sin señales  ni reglas de tránsito.
Y pediría para ti
una naranja
que pelaría
y comieras
para que disfrutaras de las nubes viajeras y la tibia brisa.

El caballo

El hombre venía por el solitario camino
ya castigando el caballo.
El hombre iba a pie.
Llevaba un garrote en la mano.
En mi casa, en la cocina,
Sentí esos ruidos secos y espantosos,
adiviné un caballo.
Salí fuera.
No podía creer lo que veía.
Grité, grité, de rabia y de dolor.
No fui capaz de cruzar cuarenta metros
para defender un caballo
que finalmente cayó
y quedó a un costado del camino.
Siento que cayó ya muerto.
El hombre vació el carromato
de unas pocas cosas
y se fue.
Yo no lo conocía y no le hubiera reconocido nunca.
El caballo permaneció ahí, días de sol, días de viento,
días de lluvia, y la gente solo apretaba su nariz.
Caballo inocente, viejo, flaco, ¿Qué hizo sino trabajar¿
¿Qué hizo en su vida sino obedecer a su dueño?
Recorrer el pueblo, repartir la leche, vender verduras.........
No lo sé.
Sí sé que muchas personas viejas terminan de la misma manera,
sin saber que ya estaban muertas.
 .

Llueve

Cada gota parece un diamante
lentamente lentamente formándose.
Llueve lento
desganado
en el primer día del otoño.
Las hojas caídas han formado una alfombra
que un rey querría pisar,
un emperador,
una simple mujer encendida de luz,
que ha llegado a los setenta gimiendo su ceguera,
y ahora sabe que era felicidad.
Esta tierra, que creéis profana, sucia, infame,
lo es ciertamente
pero es también un mar de tierra y de mar sagrados,
tanto como si todos los dioses de todas las religiones
hubieran hecho aquí un congreso para declararlo así.
Sólo nosotros no sabemos que pisamos suelo sagrado,
que olemos aire sagrado.
El aroma que sentimos es de las flores que surgen
de una tierra que parecía muerta,
carbonizada,
pero es el alma de nuestros muertos,
que nos contemplan sin envidia alguna,
en silencio, tomados de la mano,
sus mentes coordinadas como fortines
sus ojos dulces como la miel,
como el néctar de las  flores en que se han transformado.
Pereceremos así, de uno en uno, sin ser jamás juzgados.
Somos un grupo lastimoso, no merecemos la justicia,
si  ni sabemos qué es
de dónde sale concepto tan arrepistado, arremingado,
atado al tiempo,
remendado de fuego y espada
envuelto en palabras vacuas y estremecidas.
Llueve. Es otoño. Las hojas amarillas y marrones
forman un sendero que cubre la tierra sagrada.

Verano lejano

   Verano lejano

                                                Esta mañana  me levanté temprano.
                                                Termo y mate en la mano
                                                 sali al patio helado
                                                 congelado, helado, frío derramado
                                                 como helado de limones.
                                                 Tenía que mirar un almácigo de días atrás,
                                                  conocer si algún rastro de hojuela
                                                  había intentado asomar.
                                                  Destapé la protección que tenía
                                                  para no ver más que negra tierra.
                                                  Curiosa, un cuchillo oxidado me ayudó                 
                                                  a intentar abrir la tierra y ver alguna semilla.
                                                  No pude hacerlo.
                                                  La tierra estaba dura, tan dura, impenetrable,
                                                  al compás del frío
                                                  la tierra se había helado como un bloque de cemento.
                                                  El frío helaba mis manos. Resignada,
                                                  volví dentro
                                                  con el mate y el termo ya impacientes.
                                                    

El agua negra

Llenó su mochila de piedras
ordenó sus papeles
quemó algunos de ellos
se miró al espejo
y vio una cara oscura
llena de amargura
recogió su mochila
echósela al hombro.
Ató dos cables
después de dar varias vueltas
a su cuerpo
y con ellos aseguró la mochila.
El agua negra del río cercano
corría sin memoria, sin sentido.
Ya no tendría recuerdos.

no hay viento

No hay viento esta noche. La luna hiela las sombras
de los árboles que han empezado a florecer.
No hay amor esta noche. Toda persona sensata está en su propia cama.
Los animalitos que suelen provocar ruidos, roces, bajos chillidos,
todos parecen haberse guarecido con prudencia,
temiendo el eclipse.
Se ha hablado tanto de lo que pasará a partir de ahora
que hemos perdido nuestros padres y hermanos,
hemos perdido la fe, y hemos dejado de creer en todo.
Sé cómo explican los astrónomos los eclipses.
Pero yo tampoco les creo. Esto no es normal. La humanidad se arranca las carnes.
Ya no hay diferencias entre víctimas y victimarios. Todos somos asesinos.
Y, más aun, los indiferentes. Los que aparentamos huir del monstruo multiforme,
el miedo
Es la primera noche. La primera noche que habrá un eclipse.

¿Por quién he sido abandonada?

¿Fuí desagradable?
¿Hice un daño irreparable?
¿Por qué no vienes a salvarme?
Todos los minutos del día
y de la noche,
mis gritos de auxilio son escuchados desde muy lejos.
Soy un insecto? He perdido la cordura?
Por favor, no te alejes de mí, no me dejes sola.
Soy lluvia que cae, soy hueso hecho polvo, soy sola.
Envíame la oscura dama, la delgada, esquelética mujer
que nos lleva cuando ya no podemos sufrir más.
Que los demás disfruten de manjares y licores,
no me importa.
Sólo dame paz, paz, paz, y moriré tranquila.
La tierra tibia me acogerá feliz, estoy segura,
pues siempre he amado esta tierra.
No he simplemente sembrado, he puesto con amor las semillas
de muchas plantas, árboles, arbustos, y los he cuidado.
Cuando yo me haya ido, cuídame tú, por favor.
Ya no me importa que me hayas abandonado.

El mar

Hoy ha sido un día de tentaciones,
de maldad sin sentido,
hoy ha sido un mar de calamidades.
Un coche ha chocado contra un árbol,
y se ha incrustado en la casa inmediata.
Hoy ha sido el día del ruido,
el día en que las calles están llenas,
camiones, camionetas, coches, gente,
y la salida de una escuela.
Mis oídos me dolían,
no sentía mi propia voz,
caminaba al azar,
perdida por el ruido.
La ciudad es un mar de estridentes sonidos,
es una tortura envuelta en una muralla
de animales salvajes.
Ayúdame a continuar,
a no sentir sino lo que mi propio cerebro
crea, construya, imagine.
Llévame a un mundo peregrino,
donde escribamos en lugar de hablar y gritar.

La casa vieja

Casi derruída,
trozos de piedra en el suelo,
pedazos de pizarra,
el techo inexistente,
así encontré la casa
en la que nació mi padre.
Oh Asturias querida!
Mi padre tuvo que emigrar a América.
Y eligió Uruguay,
donde ya había parientes.
Lloré como un niño, o como un hombre,
impasible, sin un solo gesto.
Mi padre no hubiera llorado,
pero sí acariciado esas piedras.
Tomé algunas pequeñitas, pensando
en mis nietos.
Ahora es sólo una pequeña piedra
lo que nos une.

El oso, el urogallo, el lobo.

En mi sangre
siento sangre de lobos,
de osos, de urogallos.
Me siento como uno de ellos,
cuando busco comida,
y encuentro cerezas.
¡Cerezas maduras! Y miro hacia adelante.
Los árboles se multiplican,
el suelo está cubierto de cerezas,
los animales del bosque
han recorrido estas tierras
porque saben
que si suben
habrá más.

Alimento

Seria, de pocas palabras, sobria y veraz,
unas pocas virtudes de las muchas
que tiene Betty.
Sus palabras alimentan,
sanan,
informan,
sufren,
nunca son indiferentes,
nunca son fingidas.
Hablo de probidad, hablo de bondad.
Acaso decir las cosas bien no nos hace buenos?
Porque la palabra es la vida,
en el principio fue la palabra,
la razón, la sensatez.
Qué nos pasa ahora?
Es que hay demasiadas cosas,
demasiadas cosas superfluas, tontas, frívolas,
que sólo el instinto ancestral de Betty conoce,
a las que sólo ella nombra correctamente.
Mentar, decir, declamar, escuchar, responder
con todo su ser.
Darse a sí misma más aun de lo que ya es,
ir más allá, pensar en los demás,
quererlos sin juzgarlos,
mi amiga Betty es también mi alimento.
Aunque ella viva en Haifa y yo en un pueblito uruguayo.
Y vivir sea un duro trabajo.

Para mi amiga Betty Talmi Engelman, fuerte y valiente,
con el cariño de Judith. Shalom!

Dolor

mi garganta está cerrada
obturada
como un ataúd
llévame de aquí,
llevame a los sitios del sur
donde el sol
hace olvidar el dolor

las nubes negras

de vez en cuando
de cuando en vez
las nubes negras
me arrebatan el ánimo
me vacían el cerebro
la nueva corteza pierde todo su contenido
un virus misterioso parece
atacar todas mis defensas
esas nubes negras no son sin embargo reales
son el resultado tardío del desafecto infantil
y ahora al pensarlo, sólo pienso en reír.

Negra noche

Negra noche es la vida
vivida huyendo de quienes quieren matarte,
de quienes quieren callarte,
de los que mandan sin ton ni son,
al latir de sus fríos corazones.
Cuento mis huesos,
mi espalda se encorva.
Pasa la vida,
vida breve como un soplo,
mis ojos se ciegan,
y continúo viendo la negra noche de esta vida
que sólo el Unico podría enderezar.
Mientras tanto, se amontonan los cadáveres.
Los desnudan, para quitarles todo, todo,
pero primero
cualquier rastro de dignidad.
Que la intolerancia y el prejuicio aun existan
es nuestro mayor pecado.