Llenó su mochila de piedras
ordenó sus papeles
quemó algunos de ellos
se miró al espejo
y vio una cara oscura
llena de amargura
recogió su mochila
echósela al hombro.
Ató dos cables
después de dar varias vueltas
a su cuerpo
y con ellos aseguró la mochila.
El agua negra del río cercano
corría sin memoria, sin sentido.
Ya no tendría recuerdos.
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