domingo, 16 de febrero de 2014

El tiempo silencioso

El tiempo silencioso mre recorre los brazos,
alarga mis palabras,
y su silencio reconforta, alegra, entristece, quema como brasa.
El tiempo se hace en la palabra, se hace hueco e invisible,
pero recorre tu cuerpo ya en ruinas.
El tiempo es el más cruel de los cómplices del hombre,
Gana si tú pierdes, gana si tu ganas,
y nn lo ves para reprochárselo.
No temo la muerte ni la vejez, temo el tiempo.
El tiempo es el amo.
El es el mago que saca de su galera los más inconcebibles remordimientos.
El tiempo no sabe de perdón, de comprensión, de piedad, de compasión.
Se pierde entre los pliegues del universo, nos engaña con sus años,
nos desorienta con sus lamentos.
¿Qué lamenta el tiempo?
El tiempo lamenta no ser nuestro dueño. No es una cárcel. Podemos
escapar cuando queramos. Podemos ser libres y podemos reír
de sus cursis ocurrencias. Es un borracho que parece caminar derecho,
pero no es así. El tiempo nos gana en círculos y volutas, en espirales y laberintos.
El tiempo es sólo otra cara del Invisible, otra tortura
que se parece mucho a un juego de un niño pequeño
que no sabe que a su gato le duele si le tiran la cola.
Es sólo este laberinto silencioso y complicado lo que más temo.
El tiempo silencioso.

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