No hay viento esta noche. La luna hiela las sombras
de los árboles que han empezado a florecer.
No hay amor esta noche. Toda persona sensata está en su propia cama.
Los animalitos que suelen provocar ruidos, roces, bajos chillidos,
todos parecen haberse guarecido con prudencia,
temiendo el eclipse.
Se ha hablado tanto de lo que pasará a partir de ahora
que hemos perdido nuestros padres y hermanos,
hemos perdido la fe, y hemos dejado de creer en todo.
Sé cómo explican los astrónomos los eclipses.
Pero yo tampoco les creo. Esto no es normal. La humanidad se arranca las carnes.
Ya no hay diferencias entre víctimas y victimarios. Todos somos asesinos.
Y, más aun, los indiferentes. Los que aparentamos huir del monstruo multiforme,
el miedo
Es la primera noche. La primera noche que habrá un eclipse.
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