El hombre venía por el solitario camino
ya castigando el caballo.
El hombre iba a pie.
Llevaba un garrote en la mano.
En mi casa, en la cocina,
Sentí esos ruidos secos y espantosos,
adiviné un caballo.
Salí fuera.
No podía creer lo que veía.
Grité, grité, de rabia y de dolor.
No fui capaz de cruzar cuarenta metros
para defender un caballo
que finalmente cayó
y quedó a un costado del camino.
Siento que cayó ya muerto.
El hombre vació el carromato
de unas pocas cosas
y se fue.
Yo no lo conocía y no le hubiera reconocido nunca.
El caballo permaneció ahí, días de sol, días de viento,
días de lluvia, y la gente solo apretaba su nariz.
Caballo inocente, viejo, flaco, ¿Qué hizo sino trabajar¿
¿Qué hizo en su vida sino obedecer a su dueño?
Recorrer el pueblo, repartir la leche, vender verduras.........
No lo sé.
Sí sé que muchas personas viejas terminan de la misma manera,
sin saber que ya estaban muertas.
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