domingo, 16 de febrero de 2014

Alimento

Seria, de pocas palabras, sobria y veraz,
unas pocas virtudes de las muchas
que tiene Betty.
Sus palabras alimentan,
sanan,
informan,
sufren,
nunca son indiferentes,
nunca son fingidas.
Hablo de probidad, hablo de bondad.
Acaso decir las cosas bien no nos hace buenos?
Porque la palabra es la vida,
en el principio fue la palabra,
la razón, la sensatez.
Qué nos pasa ahora?
Es que hay demasiadas cosas,
demasiadas cosas superfluas, tontas, frívolas,
que sólo el instinto ancestral de Betty conoce,
a las que sólo ella nombra correctamente.
Mentar, decir, declamar, escuchar, responder
con todo su ser.
Darse a sí misma más aun de lo que ya es,
ir más allá, pensar en los demás,
quererlos sin juzgarlos,
mi amiga Betty es también mi alimento.
Aunque ella viva en Haifa y yo en un pueblito uruguayo.
Y vivir sea un duro trabajo.

Para mi amiga Betty Talmi Engelman, fuerte y valiente,
con el cariño de Judith. Shalom!

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